fbpx
soltando nuestras creencias

Creencias: ¡Es tiempo de cuestionarlas!

En este artículo encontrarás una aproximación al concepto de creencias y un ejercicio de 9 pasos para desafiar aquellas que te están impidiendo florecer y transformarte, desafíalas; es tiempo.

Alguna vez te has preguntado: ¿Qué es realmente una creencia? Y ¿por qué nos cuesta tanto cambiar las nuestras?

Me he dado cuenta de que en el mundo del acompañamiento y el desarrollo personal a menudo utilizamos términos como creencias limitantes, y aunque sabemos lo que significa, de forma general, no alcanzamos a distinguir la magnitud de lo que estas, aparentemente, simples palabras implican.

Por eso, hoy me gustaría invitarte a profundizar un poco más en el concepto de creencia y cómo el solo hecho de saberlo puede facilitarte, no solamente el camino del autoconocimiento, sino también el del acompañamiento. 

Comencemos…

¿Qué es una creencia?

Una creencia es una idea que tenemos sobre la validez de una cuestión en particular, es, por así decirlo, una verdad, algo que consideramos real, sin necesidad de mayores fundamentos.

Resalto que nuestras creencias no necesariamente son conscientes ni son expresadas de manera explícita, de hecho muchas de ellas permanecen en nuestro mundo inconsciente o fuera de nuestra conciencia inmediata.

Para profundizar un poco más, podríamos afirmar que las creencias son como atajos que ahorran energía al modelar y predecir lo que sucede en nuestro entorno.

Son la manera que tiene nuestro cerebro de dar sentido al complejo mundo que nos rodea y de ayudarnos a navegar por él, de forma ágil.

Las creencias son fundamentales para las personas, pues nos proporcionan una base para entender el mundo y actuar en él.

Imagínalas también como una estructura mental que nos permite valorar lo que sucede en el entorno, explicar nuevas observaciones y construir significados del modo en que funcionen las cosas a nuestro alrededor.

Profundicemos un poco:

Las creencias son como un conjunto de plantillas de la realidad que hemos creado a lo largo de nuestra vida para lograr un aprendizaje eficiente; y a menudo nuestra mente las considera esenciales para la sobrevivencia.

Como seguramente ya sabes, nuestro cerebro es un órgano que consume mucha energía, y procesa grandes cantidades de información que recibe del entorno (a través de nuestros sentidos), por lo que ha tenido que evolucionar para ahorrarla y mantenerse funcionando a máxima capacidad.

Es por esta razón, que se desempeña como una máquina de predicción, tomando atajos para el reconocimiento de patrones; en este contexto, las creencias son fundamentales para ayudarle a categorizar, evaluar rápidamente la información y sacar conclusiones. 

Al interpretar y predecir, nuestro cerebro une los puntos, rellena huecos y hace suposiciones basadas en la información que tiene y en las similitudes que encuentra con patrones previamente reconocidos. 

Esto puede llevarnos a sacar conclusiones precipitadas (nuestro cerebro prefiere las conclusiones conocidas a las desconocidas), basadas en vivencias previas, lo que suele quitarle objetividad y precisión a nuestra manera de interpretar el mundo.

Más claramente, nuestro cerebro, en su afán de optimizar la energía y ser más eficiente, nos conduce a encajar la nueva información obtenida en un marco de referencia ya existente y en algunas ocasiones puede impedirnos entender el mundo desde un nuevo lugar.

Como verás, las creencias no son solo buenas o malas, pues, por un lado, algunas te proporcionan una marco de referencia para la acción, te ayudan a establecer preferencias y guían tus relaciones; pero, por otro lado, pueden ser devastadoras, crear prejuicios, limitaciones, pensamientos y acciones irracionales. 

cuestionamientos

Pero, ¿cómo se forma una creencia?

Bueno, como ya te habrás dado cuenta, todo el tiempo estamos recibiendo e interpretando información del entorno, a través de nuestros sentidos. 

Es así que, cada una de las experiencias que vivimos puede llevarnos a interpretaciones, conclusiones e incluso distorsiones del mundo que nos rodea. 

Para que lo veas más claramente, debemos remontarnos a otro concepto que va de la mano de las creencias y son las improntas emocionales.

¿Qué es una impronta emocional?

Una impronta es un suceso significativo que viviste en el pasado a partir del cual formaste una creencia o una serie de creencias.

Estas son como pequeñas impresiones emocionales que se realizan en nuestro ser, estas marcan de una u otra forma la percepción que tenemos del mundo y nuestras reacciones ante las diferentes circunstancias de la vida. 

La mayoría de las improntas se forman en fases críticas de nuestro desarrollo, especialmente en las etapas infantiles.

Sin embargo, es importante que sepas que las improntas no se forman de inmediato, sino que más bien buscan verificación. 

A qué me refiero, tu primera experiencia fue solamente plantar la semilla (una sensación agradable o desagradable), pero a partir de tu segunda y tercera experiencia similar o relacionada, empezaste a recopilar evidencias de que tus suposiciones o interpretaciones eran ciertas.

Al pasar del tiempo, consolidaste los datos recopilados, dejaste de hacerte preguntas y tu cerebro abandonó la tarea de analizar los estímulos recibidos de manera consciente y creó una nueva categoría de significados. 

Y así, sin más, dotamos de significados los sucesos de nuestra vida, los combinamos con los aprendizajes sociales, con las creencias y valores de nuestras figuras de autoridad, la situación del entorno, la familia, la cultura; los categorizamos, generalizamos y nacen las creencias. 

Entonces, ¿es posible cambiar una creencia que no me sirve?

Claro que sí.

El asunto es que, debemos tener la disposición para cuestionar todo aquello que creemos que es posible e imposible para nosotros. 

Como ya te habrás dado cuenta, trabajar con nuestras creencias o acompañar a otras personas a trabajar con ellas es una tarea desafiante, pues no estamos cuestionando “simples pensamientos”, estamos cuestionando las raíces en las que se sostiene nuestra identidad y forma de ver el mundo.

Puede ser que estemos enfrentando una idea que ha sido reforzada tantas veces que debamos ir capa por capa, haciendo acopio de paciencia, y con la disposición de comprender los retrocesos, celebrar los avances y acompañar/nos compasivamente. 

Un efectivo ejercicio de 9 pasos para llevar adelante esta travesía es el siguiente:

1. Elige el área de tu vida en la que quieres hacer un cambio.

Es posible que encuentres más de una y que quieras hacer una transformación radical en tu vida, pero para empezar concéntrate en la que consideras que podría influir más en tu transformación.

Reflexiona: ¿Qué área tendría el mayor impacto en tu vida si lograras transformarla?

Transforma tu vida con el Curso de coaching

2. Escribe todo lo que crees al respecto.

No importa si el ámbito es la salud, el dinero o las relaciones, piensa en tu infancia, en lo que aprendiste de tus cuidadores (padre, madre, abuelos, etcétera), amigos, maestros y otras personas de tu entorno.

¿Qué observaste y oíste repetidamente?, ¿qué experimentaste a ese respecto?

3. Decide la creencia que quieres cambiar.

Elige solo una.

De todas las creencias que lograste rescatar en el paso anterior, ¿cuál crees que tendría mayor impacto en tu vida, si la cambiaras por una más favorable?

4. Escribe, ¿por qué es tan importante para ti cambiar esta creencia?

La razón para cambiar debe ser mucho más fuerte que tus motivos para conservarla, recuerda que las creencias son criaturas muy fuertes y arraigadas.

¿Cómo te ha perjudicado esta idea en el pasado y qué será posible en tu futuro si haces el cambio?

5. Refuta esta creencia.

Imagina que tienes frente a ti a una persona querida que tiene esta creencia que la destruye. 

Busca y encuentra pruebas para refutar sus ideas sobre por qué aquello que cree es cierto. Muéstrale lo perjudicial de esta creencia. Y cada vez que encuentre una forma de defenderla, aporta nuevas razones para dejarla de lado.

¿Lo lograste? 

Cuando consideres que la has desmantelado, da el siguiente paso.

persona escribiendo sus creencias que lo limitan
Persona escribiendo las creencias que quiere cambiar

6. Reescribe tu creencia.

Diseña una nueva creencia que consideres más habilitante y empoderadora.

Probablemente, sea el planteamiento opuesto a la creencia original o incluso algo mucho más desafiante.

Por ejemplo, si tu creencia actual es “el dinero no compra la felicidad”, podrías cambiarla conscientemente por: “con dinero podré darle dignidad, cuidado y protección a mi familia, y eso me hace feliz.” 

7. Visualízate con tu nueva creencia.

Ahora que dejaste atrás tu vieja creencia, ¿qué es posible para ti?
¿Qué te ves haciendo?, ¿qué estás logrando?, ¿cómo te sientes viviendo lo que un día pensaste “imposible”?

8. Refuerza la nueva creencia.

Escribe tu nueva creencia en letras grandes y legibles y colócala en un lugar visible.

Todos los días, al levantarte y antes de ir a dormir, lee tu nueva creencia, si es posible, en voz alta. Evoca lo que sentiste al visualizarte con esa creencia implantada.

9. Pasa a la acción.

Todos los días, al final de la jornada, escribe al menos una nueva cosa (pequeña o grande) que podrías hacer al siguiente día para refutar concretamente tu creencia.

Al día siguiente, haz lo que escribiste sin demora. 

Nada reforzará más tu nueva creencia que pasar a la acción.

Así que, no pierdas más tiempo, busca lápiz y papel y ponte en marcha.

Gracias por leerme.

Comparte tu experiencia en los comentarios.

Será un placer leerte.

Autora:

Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)

Coach ontológico y escritora.

Fundadora de El Refugio del Artista.

Redactora en Axon Training.

banner-carrera-coaching

AXON TRAINING

Add comment

× ¿Quieres un Ebook gratis?