¡¡¡Hola a todos!!!
La primera vez que me invitaron a reemplazar el POR QUÉ por el PARA QUÉ pensé: “¿Qué puede ser tan diferente en algo que aparenta tan simple?”.
Por algún motivo esta propuesta quedó resonando en mi cabeza y por mi forma de cuestionar todo me embarqué en la búsqueda de entenderlo profundamente.
En esa búsqueda del sentido me encontré descubriendo que el “por qué” me invita a buscar la causa, la excusa, la justificación, el pasado, lo que ya fue y no se puede modificar.
El “por qué” de las cosas muchas veces nos circunscribe a un rol que no nos permite ser protagonistas.
Si me preguntan ¿por qué haces esto? o ¿por qué reaccionas así? Seguramente mi respuesta irá hacia “¡porque soy así!..”, “¡porque así lo aprendí!..” “¡porque desde siempre reacciono de esta manera!” Justificaciones y excusas.
En su lugar, el “para qué” me invita a un lugar de protagonista, donde puedo reflexionar y hacerme responsable.
- ¿Para qué estoy siendo de esta forma?
- ¿Para qué me hablo de esta manera?
- ¿Para qué estoy reaccionando de este modo?
- ¿Para qué estoy haciendo esto?
El “para qué” me invita a bucear en mi ser y enfocarme en el cómo quiero ser… qué quiero hacer… qué quiero tener…
SER, HACER, TENER
Hoy el “para qué” está constantemente en mis conversaciones internas, el “para qué” hoy me guía, me orienta hacia la persona que quiero ser.
Me desafía a conectarme con lo que quiero, con el sentido que quiero darle a mi vida.
Los invito a reemplazar los “por qué” por los “para qué”.
Ojalá que puedan encontrarle tanto sentido como yo le he encontrado.
Autora:
Valeria Papalovi
Estudiante de la Carrera de Coaching en Axon Training

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