¿Te pasó alguna vez que te sentiste atrapado dentro de una emoción?, ¿qué pensaste que no había salida o no sabías cómo salir?
Es importante que aprendas a detectar cuando las emociones te mantienen atrapado y no te permiten avanzar, dejándote sin poder experimentar la presencia en el presente.
Es necesario reconocer que las emociones duran segundos y que es nuestra actitud la que hace que nuestras emociones duren determinado tiempo. Están relacionadas con nuestro modo de pensar.
Nuestras emociones frente a la vida dependen de la actitud que tomemos. Están relacionadas con nuestra forma de pensar, de sentir, de observar las cosas que nos pasan y cómo nos pasan, en consecuencia, cuánto tiempo logro sostener una u otra emoción, independientemente de cuál sea. La emoción que se sostiene en el tiempo es la que estoy generando, pudiendo ser placentera o displacentera.
Para ello, el día de hoy te propongo, que puedas avanzar un paso más en tu vida, que puedas explorar tu mundo interior, tus valores, tu propósito, tu conciencia y tu alma… Que puedas reflexionar todo lo que has vivido, todo el aprendizaje que traes contigo para pasar esa información por el cuerpo y las emociones, porque es acá donde el Ser humano aprende y aprehende.
Cuando llevamos todo lo aprendido, toda esa información a la práctica, la ajustamos y volvemos a experimentar que “podemos volver a errar”. Si bien acá nuevamente entran las emociones y a veces, nos frustramos o nos sorprendemos, con los aciertos, sentimos alegría, mientras que con los fracasos u obstáculos nos enojamos. Frente a todo esto, nuestro cuerpo reacciona, suda y se tensiona, se relaja, se exalta, se acelera, regula su temperatura y cada vez nuestro proceso de aprendizaje se afianza más. Por ello, te propongo que pongamos en juego nuestras emociones, nuestro mundo interno, nuestra capacidad de distinguir, nuestra historia personal, la historia cultural que hemos heredado, y en especial, nuestra capacidad de estar con nosotros mismos en absoluto silencio.
Cuando estamos en absoluto silencio, estamos involucrando a nuestro mundo interior y con él, nuestro pasado, incluyendo la memoria, libros leídos, caricias, abrazos, alegrías, enojos, miedos, y la soledad infinita de saber que “somos” solamente cuando nos conectamos con ambos mundos.
De allí, proviene la libertad, la misma no es hacer lo que se nos antoje entre los demás.
La libertad en esta vida se forja a través de la experiencia entre los otros, en las relaciones, sobre todo en el modo de vincularnos con las circunstancias y con las personas.
Cuando nos conectamos con el afuera desde la profundidad de nuestra alma, podemos ser uno mismo, meditar en uno. Nuestro mundo interior no tendría sentido si no hay algo allí afuera que espere. Somos, cuando nos conectamos desde la profundidad de nuestra alma con todo aquello que está afuera y no deja de sorprendernos. A veces es un instante, una flor que cae, una caricia al llegar a casa. Por ello, debemos abrirnos al conocimiento, a la experiencia, a la vida misma, porque no podemos conocer lo desconocido si nos aferramos a lo conocido. En lo conocido está nuestra identidad, quién creemos que somos, nuestras creencias, el motivo de nuestras emociones, nuestros juicios, nuestras sensaciones de poder.
Como te mencioné anteriormente, las emociones pueden mantenernos atrapados o pueden permitirnos avanzar en la vida, esto solo depende de nosotros; de las actitudes que tengamos especialmente frente a las adversidades y de la capacidad de autoconocimiento que tengamos de nosotros mismos. El verdadero autoconocimiento de uno mismo no se divide en compartimientos, porque todo procede de una única verdad. El conocimiento de uno mismo es la verdad, es el único que puede matar a la duda y al miedo.
Por ello, es necesario que podamos reconocer el potencial que hay dentro nuestro y sacar los mejores frutos para nosotros mismos, y nuestro entorno también.
Entonces, recuerda que: “Debes encontrarles pleno sentido a tus emociones, a tu existencia y que el tiempo depende del espacio y el espacio del tiempo. No se pueden separar. Allí sucede el encuentro entre el pasado, el presente y el futuro; un verdadero pacto de amor”. Y que el conocimiento es conexión entre todos los tiempos y de las personas que lo transitan. Permítete conocerte a través de la naturaleza, de tu entorno familiar, tus vínculos más íntimos aportan valor y una gran consideración por la vida.
El conocimiento de tus emociones y de ti mismo que se convirtieran en energía de amor y en una infinita sensación de plenitud.
Crezcamos en consciencia. En consciencia con nuestro ser, con nuestras emociones, nuestro pasado, con quienes somos.
Autora:
María Eugenia Andrónico
Estudiante de Coaching Ontológico en Axon Training.

Es verdaderamente hermoso lo que escribiste . Excelente artículo