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¿Por qué te cuesta cobrar por tus servicios?

¿Eres un profesional como pocos, pero te cuesta cobrar por tus servicios? En este artículo encontrarás algunas reflexiones sobre las creencias o juicios que te pueden estar limitando, y una estrategia de 4 pasos para iniciar tu camino de reconciliación con el dinero y la verdadera prosperidad.   

Hablar sobre cobrar por nuestros servicios, podría parecer una cuestión natural, sin embargo, no lo es tanto a la hora de ponerlo en práctica en el día a día.

Cuando terminamos nuestra certificación como coaches, salimos con el corazón lleno de ilusiones y con la firme decisión de salvar al mundo.

Nos involucramos en grupos de apoyo, brindamos nuestros servicios gratuitamente para mejorar nuestras habilidades, y no contentos con ello, nos llevamos la grata recompensa de mirar como la vida de otro ser humano florece, mientras lo acompañamos.

Pero lamentablemente con el pasar de los días, nos damos cuenta de que, coaches o no, seguimos teniendo cuentas por pagar, responsabilidades con las que cumplir, y que también como cualquier persona, requerimos cubrir nuestras necesidades básicas para vivir con dignidad.

Y si la situación es apremiante, pronto regresamos a la antigua profesión que “nos daba de comer”, pero nos hacía desdichados, y guardamos nuestros sueños en un cajón; o lo que es peor, si no contamos con otra profesión “que sí pague”, tomamos cualquier trabajo, sin importar lo tedioso e infravalorado que sea, para cumplir con las responsabilidades que demanda nuestra existencia.

¿Esto te parece lógico?

¿Para qué tanto esfuerzo y amor en lo aprendido?

¿Por qué guardar tus dones y talentos y seguir existiendo, en lugar de vivir de la profesión de tus sueños?

En ese camino de cuestionamientos, [email protected] de [email protected] salimos en búsqueda de nuevas herramientas para construir nuestro negocio y vivir de la práctica del coaching.

Hacemos cursos de Branding (marca personal), Marketing Digital, empezamos a crear nuestros perfiles en redes sociales, les cambiamos el rostro y ahora son mucho más “profesionales”, y bueno, vamos por todo.

Pero las cosas no despegan…

¿Qué pasa?

Ya sé que tipo de coach quiero ser, ya sé a quién quiero servir, tengo clarísimos los acuerdos que debo hacer con mi coachee a la hora de empezar un proceso, empiezo a mover la energía para que las cosas sucedan.

Sin embargo, cuando llega el primer cliente…

¡Ufff!, me trae tantas cosas, tantos dolores, tantos problemas, y yo no [email protected] con eso le voy a cobrar.

¿En qué cabeza cabe?

¿Qué clase de [email protected] soy?

Empiezas a sentir culpa… y para aminorarla, ya desde un principio y sin que nadie te lo haya pedido, le haces una “rebajita” por si las dudas.

¿Te ha pasado algo como lo que te cuento?

Bueno, a mí sí, y en repetidas ocasiones, aún se me hace un nudo en la panza cuando tengo que ponerle un costo a mis servicios en dinero.

¿Y a qué se debe todo esto?

¿Por qué nos cuesta tanto no solo cobrar por nuestros servicios, sino ofrecerlos?

Bueno, aunque probablemente no sea la única causa, quiero proponerte una teoría que me resulta bastante viable a la hora de incursionar en este ámbito.

Considero, al igual que muchas otras personas, que son nuestras creencias sobre el dinero las que marcan nuestras acciones a este respecto.

La religiosidad y la cultura han determinado muchos de nuestros comportamientos a lo largo de siglos, y nuestra mirada sobre el dinero no es diferente.

“Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”

Estoy segura de que, sin necesidad de ser cató[email protected] practicante, si vives en América Latina, alguna vez escuchaste esta frase.

Y me permito utilizarla (con todo el respeto que se merecen tus creencias), solo para ejemplificar todos los estímulos a los que hemos estado expuestos desde nuestra infancia.

¿Te das cuenta?

Y bueno, nuestra cotidianidad no ha sido diferente a esta poderosísima frase.

Estoy segura de que, al menos una vez, en países como los nuestros que no dejan de mostrarnos vivos ejemplos de “ciertas cosas”, has oído frases, expresiones y hasta dichos populares, que han ido calando en tu mente desde que eras pequeñ@.

“Pobres, pero honrados.”

¿Eso quiere decir que un rico no puede ser honrado?

¿O qué solo los pobres son honrados?

“Todos los ricos son corruptos.”

¿Todos? ¿Seguro que todos los ricos son corruptos?

Y ¿aquellas personas que con su generosidad aportan para salvar al planeta, mejorar la calidad de vida de otras personas o encontrar la cura para terribles enfermedades?

¿Ellas no cuentan?

“El dinero corrompe.”

¿En serio?

¿No será que, es una energía que solo permite que aflore tu verdadera naturaleza?

Recuerda algún momento de tu vida en el que hayas tenido más dinero que en otras épocas…

¿Sentiste el rayo de la corrupción y la maldad invadiéndote?

¿O al contrario te sentiste [email protected] por poder compartir con tu familia y atender sus necesidades?

“El dinero no compra la felicidad.”

Es cierto, la felicidad no tiene precio. Es algo que vive en [email protected] y que construimos día a día.

Sin embargo, es un gran alivio tenerlo para alimentar a nuestros seres amados, cuidar de nuestra salud de la mejor manera, estudiar esa carrera soñada, o tan solo poder tomar un transporte seguro en una noche oscura.

¿Te das cuenta?

“El dinero es sucio.”

Bueno, no puedo negar que el dinero físico (monedas, billetes) ha pasado por tantas manos antes de llegar a la tuya que sin duda debe estar lleno de bacterias.

Pero eso no significa que sea sucio por naturaleza.

“El dinero sucio”, eso es otra cosa, ese dinero que ha sido obtenido de secuestro, de la trata de personas, de lastimar a otros y causarle daños irreparables a la sociedad, eso sí que es dinero sucio.

Entonces…

¿Será sucio el dinero que ganas por brindarle acompañamiento a otro ser humano, que a lo mejor gracias a tu escucha generosa le encontró sentido a su vida?

“La única forma de ganar dinero honestamente, es trabajando duro.”

Y ¿Qué es trabajar duro?

Una persona muy querida para mí, suele decir que en nuestra sociedad se nos ha enseñado que la única forma de ganar dinero “limpio” es “picando piedra” y haciendo trabajos forzados.

Qué solo el trabajo duro, ese que cuesta lágrimas, sangre y sacrificio, es el que vale y por el que se merece ganar un centavo.

Entonces…

Si ese es el mensaje que nos ha dado la cultura dominante, sería casi pecaminoso ganar dinero de una actividad que disfrutas.

¿Ganar dinero fácil?

¡Imposible! Eso sería el colmo; el colmo ganar dinero haciendo lo que me gusta, lo que disfruto y que para nada me resulta un sacrificio.

Y bueno, también podríamos hablar de las connotaciones sociales de “dinero fácil”, y así podría continuar citando páginas y páginas de frases que decimos, sin reflexionar sobre lo que estamos diciendo y diciéndonos.

Hasta aquí, ¿de qué te das cuenta?

Mi intención al cuestionar todas estas creencias representadas en frases dichas tan cotidianamente, es la de generar un espacio de reflexión, para que además de formarte con todas las competencias técnicas necesarias para vivir haciendo lo que amas, también seas capaz de cuestionar esas creencias y juicios maestros que a lo mejor están evitando que disfrutes de generar abundancia y dignidad en tu vida, a través de entregar al mundo tus dones y talentos. 

¿Y cómo me reconcilió con el dinero?

Aunque la experiencia con el dinero será, sin duda alguna, diferente para cada [email protected] de [email protected], estoy segura de que esta estrategia de cuatro(4) pasos será un buen comienzo para reprogramar tus creencias y sentirte más [email protected] a la hora de ofrecer tus servicios y cobrar tus honorarios:

UNO. Indaga sobre tu relación con el dinero.

Para descubrir cuáles son esas cuestiones que nos están limitando al momento de cobrar de manera adecuada y justa por nuestros servicios, debemos empezar por conocer qué es lo que nos estamos diciendo continuamente al respecto.

Para ello, escribe al menos 3 páginas diarias de escritura automática dedicadas a este tema, durante una semana (7 días).

Escribe a mano, en tu bitácora personal (si la tienes, si no te recomiendo que consigas una), respondiendo a la siguiente pregunta:

¿Qué pienso yo sobre el dinero?

Aunque al principio, a lo mejor no sepas qué decir, avanza, coloca lo que te venga a la cabeza, piensa en la situación económica de tu familia durante tu infancia, anécdotas relacionadas, escribe todo lo que salga de ti sin tratar de arreglarlo ni controlarlo.

Al terminar tus páginas diarias, cierra la bitácora y no leas lo que escribiste.

DOS. Analiza la información obtenida.  

Una vez terminados los 7 días de escritura, ha llegado la hora de revisar lo que escribiste.

Lee lo que has escrito, y subraya aquellas ideas que detectes como creencias que te limitan.

Haz una lista de todas esas creencias y juicios que has descubierto.

Recuerda. Este trabajo debes hacerlo con una mirada compasiva y paciente para contigo [email protected] 

TRES. Cuestiona tus creencias.

Para ello te propongo que empieces con una pregunta propuesta por el método socrático que estoy segura disparará muchas respuestas y más preguntas:

¿Qué evidencia encuentro para fundamentar este pensamiento?

Aunque, estoy segura de que algo de este trabajo ya lo hiciste en la primera semana, al notar ideas algo descabelladas que iban brotando de no sé dónde en tu proceso de escritura, ahora lo harás más conscientemente tomando la lista que creaste en el paso anterior.

Revisa las ideas que recolectaste.

Prioriza desde la que consideres, desde tu percepción, es la creencia o juicio que más te limita y obstaculiza.

Dedica un tiempo a diario para escribir al menos 3 páginas en donde cuestionarás estas creencias, las revisarás, y de seguro generarás espontáneamente nuevas preguntas.

Empieza por la más desafiante, escribe sobre ella, cuestiónala hasta que sientas que has ido a fondo, que incluso has empezado a mirar las cosas de otra manera.

Cuando termines, empieza con la siguiente.

CUATRO. Dale una oportunidad al dinero.

Hacerte consciente de tus creencias y juicios sobre este tema y empezar a desmantelarlos, aunque sea solo intelectualmente, en principio abrirá tu mente a nuevas perspectivas.

Y con esa mente más abierta, te invito a que incorpores nuevas prácticas en tu vida, que una vez que se hagan habituales se volverán más poderosas que las antiguas.

Te propongo recibir al dinero en tu vida como una energía de intercambio que viene a ti para recompensarte, proveerte y ayudarte.

Permite que el dinero y la espiritualidad se amiguen, la vida no tiene que ser uno u otro. Podemos tener todo. 

Somos seres integrales, así que date permiso de ser una persona espiritual, humanista, solidaria y empática, que además tiene sueños personales, gustos, y necesidades que merecen ser satisfechas.

Agradece por el dinero que recibes y por el que das o pagas (no tienes que hacerlo en voz alta, con agradecer en tu mente será suficiente).

Ten la seguridad de que, como todo ser humano en este planeta, mereces vivir con dignidad y en plenitud.

Nota importante. Reconciliarnos con el dinero, no quiere decir que no podamos hacer excepciones en nuestra práctica con respecto a nuestros honorarios, o que no consideremos casos especiales para brindar nuestro apoyo gratuito; quiere decir que: debemos ser conscientes de la valía de nuestros dones y talentos y de que merecemos vivir en abundancia.

Estoy segura de que esta estrategia te traerá claridad acerca de tus creencias sobre el dinero y de que podrás aplicarla también a otras áreas de tu vida en las que encuentres desafíos inexplicables a simple vista. 

Gracias por leerme.

Comparte tu experiencia en los comentarios, para que construyamos [email protected] nuevos aprendizajes.

Me encantará leerte.

Autora:

Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)

Coach ontológico y escritora.

Fundadora de El Refugio del Artista.

Redactora en Axon Training.

Jose S.

14 comments

    • ¡Hola Jose!
      No comprendo a que trabajo te refieres, pero el precio depende de cada servicio.

    • ¡Hola, José Armando!

      Primero que todo gracias por leerme. Como menciona Gustavo, el precio depende del servicio que ofrezcas, los insumos que utilices, los gastos que tengas y la ganancia que esperas obtener; te sugiero que hagas una investigación en tu ámbito de acción para que puedas tener mayor claridad.

      Gracias nuevamente.

    • ¡Hola Marcela!
      Gracias por tomarte el tiempo de leer nuestra nota y dejarnos tu comentario, te animamos a que trabajes en eso para poder alcanzar aquello que tanto deseas.

    • Hola, Marcela

      Gracias por compartir tu experiencia. Recuerda que el primer gran paso para toda transformación es ese momento: ¡Ajá!

      Ese darse cuenta es el que marca la diferencia. Tú ya lo tienes, no lo sueltes y sigue trabajando a fondo para derribar los obstáculos y obtener la abundancia que mereces.

      Un abrazo fuerte.

  • Me encantaron los 4 pasos, los voy a poner en práctica.. me pasa todo eso y más. Me certifique hace poco y a medida que leía el post mi cabeza me decía…sos vos Pamela. Estuve un año dando meditacion gratis sin poder poner un precio… y lo que más me limitaba era… “pero si no pones esfuerzo”. Creo que el juicio del trabajo duro y miles mas que vienen conmigo me están limitando. Por eso mismo sigo trabajando en una empresa que me da ese “dinero” que necesito para vivir . Y lo peor…no es lo que me hace feliz. Gracias a este artículo estoy tomando conciencia.
    Gracias por acompañarme antes, durante, y después de terminar mi proceso .

    • ¡Hola Pamela!
      Te agradecemos por tomarte el tiempo de leer nuestra y dejarnos tu comentario, nos complace saber que te sientes acompañada por nuestra institución y que esta nota te ha servido para concientizarte. ¡Saludos!

    • Hola, Pamela.

      ¡Gracias por leerme y comentar! Es un honor leer tu testimonio y experiencia personal.

      Felicidades por ese primerísimo primer paso: tomar consciencia. Espero que sigas cuestionando todas esas creencias y que le des al dinero la oportunidad que se merece en tu vida.

      El camino de la transformación personal está construido de acciones cotidianas, no desesperes ni te rindas. ¡Sigue avanzando paso a pasito!

      Un abrazo.

  • BuenosDias, oportuno articulo para mi comentario.Hay gente terapeuta professional que se cotitza mucho y el resultado es que no voy a ir… Una sesion de 80 euros por mas completa, necesaria o angelical que aparezca,por mas màrqueting que tenga, pues como que no… Ocurre que gente con dones y experiencia, se entrega altruista… llega a ofrecer por la voluntad o hecho de poseer un don, aunque asi no fuera, si un terapeuta cobrase menos, siendo competente, tendria la consulta llena de personas … dias para espera de cita y podria augmentar sus retribuciones, entre parte de pago y otro cupó mas asequible… porque lo que mejor funciona es el “boca a boca” cuando buscas entre una lista de personas preparadas para quien puede ayudarme a algo…es difícil decidir.

    • ¡Hola Meii!
      Gracias por tomarte el tiempo de dejarnos tu punto de vista con respecto a este articulo, te invitamos a que sigas explorando nuestro blog.

  • Hola muchas gracias por este artículo.
    Es justo lo que me pasa, mientras te leía me iban cayendo todos los juicios y creencias que tengo sobre el dinero, me di cuenta que adopte esas creencias de mi contexto familiar, social en el que vivo.

    Tengo mucha tarea para transformar esas creencias, nuevamente muchas gracias, me llego en buen momento este artículo

    • ¡Hola Israel!
      Gracias por tu comentario y leer nuestra nota del blog, te animamos a que sigas trabajando para transformar tus creencias.

    • Hola, Israel.

      ¡Gracias por leerme!

      Tal como lo planteas muchas de las creencias que tenemos sobre el dinero las hemos adoptado de nuestro entorno familiar y social, por eso, al igual que Gustavo te animo a que continúes, sin desmayar, en la tarea de desmantelarlas y transformarlas en creencias que te abran posibilidades.

      A veces puede ser un trabajo desafiante, pero recuerda que si haces de tus nuevas creencias un hábito, pronto serán parte de tu vida.

      Saludos.

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