fbpx
Blog Axon Training

Design Thinking para diseñar tu vida

¿Has escuchado hablar de la metodología de Design Thinking?
En este artículo te permitirá encontrar una breve reseña sobre esta metodología y sus aplicaciones en tu propia vida.

En la búsqueda de nuevos aprendizajes me encontré con una charla TED que hablaba sobre los 5 pasos para diseñar la vida que quieres.

Tan solo 25 minutos bastaron para quedarme enganchada con el orador y su increíble capacidad de transmitir la posibilidad de diseñar “científicamente”, por decirlo de alguna manera, una vida disfrutable y plena.

Bill Burnet, director ejecutivo del programa de diseño en Stanford, (el orador del que te hablé), junto a Dave Evans, quien previamente fue docente en Berkeley antes de unirse a Bill en Stanford, se juntaron para charlar sobre un problema que había estado rondando sus cabezas desde hace mucho tiempo.

Uno de los problemas más antiguos de la humanidad y que estoy segura de que más de una vez rondó también en tu cabeza:

¿Qué es lo que quiero hacer con mi vida?

El proyecto de vida es una de esas cosas que muy pocas personas tienen la suerte de tener claro y lamentablemente nuestra sociedad no nos permite mucho tiempo para reflexionar en cuestiones existenciales tan relevantes como esta.

Sin embargo, ellos, basados en su propia experiencia de vida y habiendo visto pasar muchos estudiantes, que a pesar de terminar su carrera en universidades tan renombradas y con promedios destacados, no tenían idea de lo que querían hacer realmente con su vida, pensaron que tal vez las metodologías de diseño que utilizaban, en especial el Design Thinking podía brindar una solución viable a este enigma existencial.

Con esta idea en mente, no solo crearon una cátedra al respecto, sino que escribieron un libro con el objetivo de llegar más allá de la

población de Stanford y brindar una efectiva herramienta para todo el mundo.

Ahora, seguro te estás preguntando…

Y ¿qué es Design Thinking?

Design Thinking es una metodología de innovación y diseño con un enfoque en la solución de problemas, basado en la empatía, la creatividad y el pensamiento analítico, que resulta extremadamente útil a la hora de resolver problemas complejos.

Los problemas complejos (wicked problems), según el autor del término, Horst Rittel, teórico del diseño y profesor de metodología del diseño de la Ulm School of Design, son aquellos que por contener muchos factores interdependientes parecen imposibles de resolver.

Este tipo de problemas cuentan con ciertas características básicas:

  1. No existe una fórmula única para abordarlos.
  • Como no se pueden enmarcar claramente los límites de la situación, no hay forma de saber si la solución encontrada es definitiva.
  • Las soluciones a los problemas complejos no son verdaderas o falsas, ya que solo pueden mejorar o empeorar la situación; es decir que, solo pueden ser consideradas buenas o malas.
  • No se puede ejecutar una prueba científica sobre la solución a este tipo de problemas.
  • Los problemas complejos no tienen un número determinado de soluciones potenciales.
  • Cada problema complejo es esencialmente único. Aunque parezca similar a otro siempre tendrá singularidades.
  • No existe la oportunidad de aprender mediante ensayo y error, cada solución ejecutada generalmente es irreversible, por ese motivo cada intento cuenta significativamente.
  • Cada uno de estos problemas puede considerarse un síntoma de otro problema complejo.
  • Siempre hay más de una explicación para un problema complejo, porque estas varían según la perspectiva individual.
  1. La   persona   o   personas   involucradas   asumen   total responsabilidad sobre sus acciones y decisiones.

¿No te parecen familiares las características de un problema complejo?

¿No será que tu propia vida es muy similar a un problema complejo?

Exactamente eso fue lo que pensaron Bill y Dave. Y al darle forma a su teoría nació el programa del que te hablé al principio, y lo llamaron: Life Design Lab(d.life)

Este proyecto está basado en el modelo de Design Thinking de cinco

(5) etapas propuesto por el Instituto de Diseño Hasso-Plattner de Stanford (d.school).

Y ¿en qué consiste este modelo?

Como te comenté, este modelo consiste en cinco (5) pasos que te comparto a continuación:

UNO. Empatizar.

La metodología de Design Thinking pone a la persona y sus necesidades primero, por ello su primera etapa consiste en empatizar con el problema que se busca resolver.

Esto implica consultar con expertos y sumergirse en el entorno físico de las personas para, mediante la observación, la participación activa y la empatía, entender sus experiencias y motivaciones y obtener una comprensión personal más profunda del asunto en cuestión.

La empatía es crucial para este proceso de diseño centrado en la persona, pues permite a los diseñadores dejar de lado sus propias suposiciones sobre el mundo para obtener una visión más genuina de las otras personas y sus necesidades.

DOS. Definir

En esta parte del camino la información recopilada servirá para determinar con mayor claridad el verdadero problema o desafío.

Durante esta fase la idea es hacer un inventario y catalogar las necesidades y los conocimientos descubiertos en el paso anterior y permitir que el verdadero problema emerja.

Ten en cuenta que enmarcar el problema correcto es la única manera de crear la solución adecuada.

Y la idea fundamental es definir el problema como una afirmación centrada en la persona y sus necesidades.

Por ejemplo, si quieres aumentar las ventas de tu programa de life coaching, como diseñador debes dejar de lado tu propio deseo y pensar en las necesidades del cliente para definir el problema a resolver.

Así, la definición del asunto podría ser: Las personas necesitan tener una visión clara de su camino personal para florecer, desarrollarse y vivir una vida plena.

TRES. Idear

Una vez que has determinado las necesidades reales en la etapa de empatía y que tienes definido el desafío, ha llegado el momento de generar tantas ideas como te sea posible para resolver el asunto propuesto, sin restricciones de ningún tipo.

El objetivo en este paso no es el de encontrar la respuesta “correcta”, sino de explorar la mayor cantidad de posibilidades y alternativas.

“Pensar fuera de la caja” es la consigna en este estadio.

Para ello los diseñadores tienen disponibles un sinnúmero de herramientas, como podrían ser: la lluvia de ideas, los mapas mentales, los garabatos, la peor idea posible, SCAMPER, entre otros.

En tu caso, siguiendo el ejemplo de la fase anterior, podrías empezar por preguntarte: ¿Cómo podría mi programa de coaching lograr que las personas tengan una visión más clara de su camino personal y logren florecer, desarrollarse y vivir una vida plena?

Y claro, encontrar tantas respuestas como te sea posible.

CUATRO. Prototipar

Esta es una fase experimental cuyo objetivo es identificar la mejor solución posible para cada uno de los desafíos identificados durante las tres primeras etapas.

Como en el Design Thinking se aprende haciendo, se eligen las tres o cinco mejores ideas de la etapa de idear para convertirlas en prototipos sencillos, es decir, se crea una solución física o tangible.

Uno de los elementos clave de esta etapa es la rapidez.

La idea no es conseguir algo perfecto, sino algo que se pueda probar rápidamente, examinar, implementar mejoras en el camino, volver a probar, para aceptar o rechazar la solución.

CINCO. Testear

Una vez que como diseñadoro has creado los prototipos, es hora de salir al mundo y probarlos.

En esta etapa es importante aceptar al “fracaso” como parte de la ecuación, pues todos los resultados, esperados o inesperados, ayudarán a corregir el camino.

De hecho, el objetivo de esta fase no es que los prototipos sean un éxito, sino obtener la mayor cantidad de retroalimentación del entorno para hacer ajustes y construir un prototipo cada vez mejor.

Es por eso que en este método, las etapas de idear, prototipar y testear se repiten de manera constante hasta lograr la satisfacción de las necesidades detectadas y atender al desafío encontrado.

Recuerda. La iteración forma parte fundamental del proceso creativo.

Entonces…

Ahora que ya tienes la noción básica de este concepto, te podrás imaginar que su aplicación a la construcción de un proyecto de vida y una visión de futuro puede resultar muy útil e interesante.

Y de seguro estarás pensando…

Sí, es una metodología muy interesante, pero ¿cómo se aplica a la construcción de mi proyecto de vida?

Bueno, la cuestión es que para ese propósito los investigadores realizaron algunas adaptaciones e incluso incluyeron un paso previo al proceso que tiene que ver con la detección y aceptación del lugar del que partimos, es decir nuestra situación actual, pues el diseñar nuestra vida no es un desafío menor.

Así que, como comprenderás, la estrategia propone una gran cantidad de herramientas y cada paso tiene su grado de complejidad a la hora de la aplicación, (recuerda que es un programa universitario completo), sin embargo, yo quiero compartirte dos (2) ejercicios de claridad para que empieces a tener más elementos a la hora de construir o replantear tu proyecto de vida.

UNO. Crea un diario de buenos tiempos.

Imagina que te sientes insatisfecho con algún área de tu vida.

Para determinar cómo mejorar la situación, empieza a llevar un “Diario de buenos tiempos”, en donde registrarás todas las actividades diarias dentro del ámbito de acción que hayas elegido, para detectar cuáles son las actividades con las que te sientes a gusto, enfocado y comprometido; y cuáles son aquellas que no te gustan y te hacen sentir cansado, aburrido y desconectado.

Podrías ayudarte con las siguientes preguntas:

¿Qué actividades te hacen sentir feliz?

¿Existen momentos en que te sientes completamente involucrado con la actividad que estás realizando? ¿Cuáles son?

¿Qué tareas te hacen sentir tranquilo y sereno?

¿Cuándo sientes que el tiempo pasa sin que te des cuenta y fluyes con la labor que realizas?

¿Qué te hace sentir animado y presente?

También puedes replantear las mismas preguntas para encontrar esas cosas que te resultan desagradables y poco edificantes.

Este diario puede ser un gran paso para conocer más de ti y de lo que realmente hace parte de tus valores e identidad.

DOS. Registra tu energía.

No tienes que ser una persona espiritual para estar consciente de que los seres humanos al igual que todos los seres vivientes necesitamos de energía para vivir y prosperar.

Por eso, de seguro te has dado cuenta de que algunas actividades son energizantes, mientras que otras agotan tu energía. A qué me refiero, aunque hay actividades que a simple vista parecen agradarnos cuando terminamos de ejecutarlas nos sentimos agotados; por otro lado existen actividades que por más intensas que sean, en lugar de dejarnos cansados, son como una recarga de energía y vitalidad. ¿Lo has notado?

Registra tus principales actividades durante unas semanas y anota la energía que te hace sentir cada una de ellas.

Este ejercicio, al igual que el anterior, te permitirán notar cómo te afectan tus actividades cotidianas en cualquier ámbito de la vida que hayas elegido y revisar tu registro te dará ideas sobre cómo mejorar tus rutinas.

Empieza a practicar.

Espero que decidas poner en acción estos ejercicios y sobre todo que despierten tu curiosidad por seguir aprendiendo y emprendiendo nuevos caminos en tu proceso de expansión personal.

Gracias por leerme, seguiré en la búsqueda de nuevas posibilidades. Comparte tu experiencia en los comentarios.

Siempre es un gusto conocer tus vivencias.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora.
Fundadora de El Refugio del Artista.
Redactora en Axon Training.

Gustavo Omil

Agrega tú comentario

Usuarios en Línea

5 Users en línea