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El impacto de la empatía en el coaching

Hoy en día vivimos en un momento de la sociedad donde “estamos a mil por hora” con las obligaciones, el trabajo, la familia, pareja, amigos, vida social y todas las áreas de nuestra vida en las que nos desenvolvemos. En la vida cotidiana cuando interactuamos con otros (que también están a mil) aparece muchas veces el reclamo de “no me entiendes”, “no te pones en mi lugar”, “no sabes lo que siento”. ¿Dónde está la empatía? Esta palabra que estimo que casi todos conocemos es según Facundo Manes en su facebook “clave para abordar cuestiones sociales” para “comprender lo que piensa el otro y convivir así más pacíficamente.”

¿Tú sabes lo que es la empatía?

La empatía es un “como si” fuera el otro y pudiera sentir lo que siente. No quiere decir que siento lo que el otro siente o que sé lo que otro siente, esa percepción desde mi punto de vista es errónea ya que es imposible sentir literalmente lo que el otro siente ya que cada uno siente desde sus experiencias de vida, su personalidad, su forma particular de ver, ser, pensar y sentir en el mundo.

Entonces el “como si” es un acercamiento, un acompañamiento colaborativo con el otro de legitimar y validar su sentir, de darle espacio para que sea y sienta estando al servicio de ese sentir con mi presencia para poder sentir “como si” fuera el otro.

Como dice el Dr. Rosetti “La empatía es una de las competencias más importantes de las que están incluidas en la inteligencia emocional.
Es la capacidad de comprender la vida emocional de otra persona, de ponerse en el lugar del otro, de entender su visión de la realidad, su postura y sus opiniones libre de prejuicios.”

¿Qué posibilidades abre entonces la empatía en las conversaciones de coaching ontológico?

En el modelo de 11 competencias del coach que establece la ICF (International Coaching Federation) el apartado sobre cocrear la relación con el coachee (cliente) propone las competencias “confianza: Habilidad para crear un ambiente seguro y de apoyo que favorezca respeto y confianza continuos y mutuos”  y “ presencia: Habilidad para tener plena conciencia y crear una relación espontánea con el cliente, usando un estilo abierto, flexible y que demuestre confianza.” en tanto cocrear junto con la persona el contexto adecuado para que pueda hacerse preguntas y explorar su situación desde la intimidad de su vulnerabilidad.

Sin embargo ¿De qué manera como coach profesional puedo lograr demostrar esa confianza y presencia? ¿Cómo puedo acompañar al coachee para cocrear ese contexto de intimidad?

En el modelo de 11 competencias del coach que establece la ICF (International Coaching Federation) el apartado sobre cocrear la relación con el coachee (cliente) propone las competencias “confianza: Habilidad para crear un ambiente seguro y de apoyo que favorezca respeto y confianza continuos y mutuos”  y “ presencia: Habilidad para tener plena conciencia y crear una relación espontánea con el cliente, usando un estilo abierto, flexible y que demuestre confianza.” en tanto cocrear junto con la persona el contexto adecuado para que pueda hacerse preguntas y explorar su situación desde la intimidad de su vulnerabilidad.

Sin embargo ¿De qué manera como coach profesional puedo lograr demostrar esa confianza y presencia? ¿Cómo puedo acompañar al coachee para cocrear ese contexto de intimidad?

Aquí es donde la empatía para un coach ontológico se hace relevante. El desarrollar la habilidad de acompañar sin juzgar, legitimando (aunque en mi moral u opinión personal no esté de acuerdo o piense diferente) y estando al servicio del “como si” fuera el otro para acercarme a su sentir, es fundamental para que el proceso sea efectivo y haya congruencia y coherencia entre coach y coachee.

Manes dice “El cerebro funciona con esquemas mentales por los cuales interpretamos al mundo y eso nos puede llevar a pensar que nuestro esquema mental, la percepción que tenemos del mundo, tiene la verdad. Y el ejercicio que se tiene que hacer es tener empatía.”

Como coaches ontológicos acompañamos a que nuestros clientes puedan descubrir cuáles son esos esquemas mentales, cómo es su observador/a, su “puntito” en el mundo para que puedan hacerse cargo de su mirada y así, aprender algo nuevo de sí mismos. Pero para que esto ocurra, debe crearse primero un contexto adecuado en la relación entre coach y coachee.

Desarrollar la empatía es fundamental para poder estar al servicio de otra persona, para poder hacer espacio dentro de mí (que estoy llena de opiniones, emociones, juicios, valores, etc.) para poder escuchar activamente lo que el coachee está compartiendo desde la aceptación, aunque en lo personal piense o sienta diferente.

El primer paso para poder ser empático/a con otra persona es empezando conmigo, en mi propia vida, en mi proceso personal. ¿De qué manera puedo ofrecerle algo a alguien que no puedo vivirlo y experimentarlo en mí?

Como profesionales que acompañan a otras personas en sus procesos de aprendizaje, es indispensable que primero trabajemos en nosotros mismos para hacernos cargo de lo propio. La empatía es un espacio dentro mío en el cual puedo sostenerme internamente para correrme de mis creencias y hacer lugar para que el otro sea y se manifieste tal y como es, sin juzgarlo.

Si internamente no tengo este espacio de sostén conmigo misma, lo más probable es que aunque tenga la intención de acompañar, quiera aconsejar al otro, crea saber qué es lo que el otro vive asumiendo, que lo juzgue y que no cree ese espacio de confianza e intimidad necesario para que el coachee pueda abrirse a su desarrollo personal.

La empatía es, entonces, un pilar fundamental en la profesión del coaching pero, más aún, un pilar fundamental en las relaciones que tenemos con las demás personas y si cada uno de nosotros desarrolla empatía en sí mismo y en sus relaciones ¿Qué es lo que crees que pasaría con el mundo entero?

FUENTES:

Pau Arigós

Formadora y mentora en Axon Training certificada (2014), neurosicoeducadora graduada en la Asociación Educar (2019) y actualmente, cursando el ACP avanzado en Newfield Network. Terapeuta holística, consteladora familiar, maestra de Registros Akáshicos y de 5 sistemas de Reiki, biodescodificadora, terapeuta floral Bach y California, trabaja con eneagrama y técnicas transpersonales. Autora de “Simplemente Soy” (2011) y “¿Quién quiere ser feliz?” (2017).

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