fbpx

Disminuye el estrés con este efectivo ejercicio

En este artículo descubrirás la influencia de las anclas y los anclajes en tu vida y un efectivo ejercicio de aplicación para disminuir el estrés y volver a la calma.

¿Has oído hablar de las anclas?

Estas anclas, de las que quiero hablarte, nada tienen que ver con esos objetos de hierro con forma de arpón y puntas de gancho que se echan desde una embarcación al fondo del agua para sujetar la nave y evitar que esta vaya a la deriva.

Sin embargo, de alguna manera, esta imagen podría servir como una interesante metáfora para el concepto que hoy te compartiré.

Así que…

¡Levemos anclas y emprendamos este interesante viaje! 

En esta ocasión, hablaremos inicialmente de las anclas como una distinción psicológica, que en la actualidad es utilizada en la práctica de la PNL como herramienta para mejorar la autoestima, disminuir el estrés y elevar la calidad de vida de una persona en sus diferentes dimensiones. 

Empecemos por clarificar algunos conceptos:

Un ancla, según la psicología, es un estímulo percibido a través de alguno de los sentidos, que evoca una vivencia pasada.

Anclar, por otro lado, tiene que ver con establecer una conexión entre una vivencia concreta y un estímulo percibido a través de nuestros sentidos.

Un anclaje es un estímulo (desencadenante/gatillo) que provoca una determinada reacción en una persona, esta viene cargada, generalmente, de un estado emocional. Sin embargo, a diferencia de un reflejo, esta reacción concreta ha sido aprendida y no es innata. 

Así, un estímulo externo, como por ejemplo, una determinada canción, puede detonar un estado interior, recordarnos una experiencia particular o evocar un sentimiento.

Tanto tú como yo tenemos un sin fin de anclajes que influyen en nuestro estado emocional sin darnos cuenta. De hecho estamos bombardeados de tanta cantidad de estímulos que difícilmente podríamos escapar de estas asociaciones. 

Recuerdo que cuando yo era niña hacía pan con mi abuelita paterna para el Día de los Difuntos. El olor y la textura del pan que ella hacía eran muy especiales; ella nos permitía hacer las formas que quisiéramos, nos dejaba trabajar el pan como si fuera plastilina, era una experiencia edificante y divertida.

Aunque ella ya no está conmigo, cuando por alguna coincidencia de la vida vuelvo a oler ese particular aroma que tenía su pan, tengo muchas emociones encontradas, una emoción cálida de los recuerdos vividos y algo de nostalgia por su partida.  

Si en el pasado participaste en alguna actividad familiar que te trajo mucho disfrute, lo más seguro es que hayas asociado el placer con la actividad, por lo que solo pensar en ella evocará en ti la situación placentera.

A lo mejor, ojear un antiguo álbum de fotos familiar, mirar las fotografías de un viaje soñado o solamente la imagen de alguien especial, despierte en ti recuerdos agradables y emociones asociadas a ellos.

Es probable que determinada canción que escuchaste en un momento clave de una relación romántica, te traiga recuerdos, reactive un estado de ánimo de enamoramiento, y si las cosas terminaron, es posible también que te arranque algunas lágrimas de añoranza. 

Y no sería nada raro, que el tono del timbre de un teléfono, ciertos olores, colores, sabores, prendas de vestir e incluso algún tono de voz particular desencadene alguna reacción emocional en ti.

Los anclajes que llevamos dentro son tan poderosos que si uno de ellos, de alguna manera desencadena emociones debilitantes, es muy probable que incluso podamos caer presas de condiciones tan limitantes como lo pueden ser las fobias.

Para una persona con aracnofobia, por ejemplo, el solo hecho de ver una pequeña araña en una pared alejada puede provocar terror, náuseas e incluso parálisis.

Como ya te habrás dado cuenta los anclajes influyen en nuestro estado emocional casi todo el tiempo, y sin duda alguna, dependiendo de la experiencia relacionada, serán capaces de generar estados emocionales intensos.

Las anclas y la PNL

Ahora que ya tienes claro el poder que tienen las anclas en tu vida, estarás de acuerdo en que reconocer tus anclas y anclajes y poder sustituirlas por otras más reconfortantes, si es necesario, es un paso importante hacia abrir nuevos caminos y posibilidades en tu vida.

Es por esa razón que las anclas y los anclajes, aplicados a distintas circunstancias, forman parte de las técnicas fundamentales de la PNL, porque nos permiten, a través de la técnica, acoplar un estímulo a una reacción de forma selectiva. Haciendo posible que almacenemos emociones y sentimientos constructivos que podamos evocar en momentos de necesidad.

De esta manera, la PNL logra utilizar exitosamente un mecanismo de condicionamiento natural del ser humano para crear reacciones emocionales beneficiosas para nosotros e incluso disolver aquellas que nos resultan restrictivas y limitantes.  

Esta herramienta suele requerir de un proceso repetitivo en el tiempo que trabaja sobre la neuroplasticidad de nuestro cerebro. 

Por lo general, se genera un anclaje kinestésico que ayuda a tu cuerpo a memorizar una respuesta poderosa y habilitante, para que con el tiempo puedas evocar dicha respuesta a voluntad y convertirla en un hábito.

Y ¿cómo crear un anclaje?

Seguramente, estás pensando que esta es una herramienta muy útil tanto para tu práctica profesional, en el acompañamiento de otras personas, como para aplicarla en la vida cotidiana.

Por ese motivo, quiero ejemplificar el proceso paso a paso, compartiéndote un ejercicio muy efectivo para transformar de forma casi inmediata el estrés y la tensión en calma y relajación.

El ancla de la serenidad.

Preparación:

  • Busca un momento y un lugar en el que puedas estar a solas y en tranquilidad.
  • Date un tiempo para reflexionar sobre al menos 3 situaciones que te resulten estresantes.
  • Elige la que sientes que más está afectando tu estado emocional.

¡Ya puedes sumergirte en el ejercicio!

Empecemos…

  • Siéntate en una posición cómoda y entra en contacto con el ritmo de tu respiración.
  • Cierra tus ojos.
  • Evoca un momento en el que te sentiste muy [email protected], en paz y conexión contigo y tu entorno.
  • Vuelve ahora a ese momento, ¿qué ves?, ¿qué escuchas?, ¿a qué huele?, ¿cómo se siente ese bienestar y calma? (Incluye todos los detalles que puedas recordar).
  • Cuando ya lo tengas claro, haz que los colores sean más brillantes y ricos, los sonidos más nítidos y las sensaciones más fuertes e intensas.
  • Cuando sientas claramente estas gratas sensaciones, aprieta firmemente los dedos índice y pulgar de tu mano derecha. (Así estarás asociando esta presión particular, en este lugar particular, con esta emoción particular)
  • Repasa este recuerdo relajante varias veces mientras sigues apretando tus dedos, hasta que sientas una agradable sensación de paz y calma interior.
  • A continuación, evoca la situación estresante que elegiste durante la preparación. Una vez más, aprieta los dedos índice y pulgar. Siente cómo la sensación de calma se extiende por tu cuerpo e imagina que la llevas contigo a esa situación estresante. Visualiza que todo va perfectamente, exactamente como quieres.
  • Profundiza: ¿qué verás?, ¿qué escucharás?, ¿cómo se siente estar mucho más [email protected] y manejando con solvencia esta situación?
  • Ahora, aún apretando los dedos juntos, imagina que ocurren algunos desafíos y nota que los manejas perfectamente. Ve lo que ves, escucha lo que escuchas y siente lo bien que se siente el estar mucho más en calma y en control en la situación.
  • Detente.
  • Respira, abre tus ojos, vuelve al presente y piensa en esa situación que te preocupa. Observa la diferencia con respecto a hace unos minutos. ¿Te sientes mejor? Si aún no es así, repite el ejercicio.

Recuerda. Si quieres sentirte aún mejor, repite este proceso con cada una de las tres situaciones que elegiste al principio, hasta que te sientas significativamente más [email protected] y en control.

Hemos llegado a puerto.
Ha sido un placer sumergirme en este viaje contigo.
Gracias por leerme.
¿Cómo aplicarás esta técnica? Comenta.
Ya quiero leerte.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora.
Fundadora de El Refugio del Artista.
Redactora en Axon Training.

AXON TRAINING

× ¿Quieres un Ebook gratis?