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Tres pasos para convertir la queja en algo positivo

Año nuevo, vida nueva. Un nuevo año comienza y con él se abren nuevas oportunidades. Para comenzar el año con buen energía y renovación, podemos hacer compromisos nobles y declaraciones que nos lleven al éxito. Por ejemplo: abandonar la queja y ser agradecidos en vez de quejarnos o culpar (a nosotros mismos y a otros).

El nuevo año puede ser una buena excusa para establecer buenos hábitos porque tener buenos hábitos es sinónimo de buen destino.

1. Abandonar el rol de víctima y convertirnos en responsables para empoderarnos

 La queja solo atrae energía negativa. La única función de quejarse es liberarte de la culpa y culpar a otros por tu propia infelicidad o insatisfacción.

Quejarse es un comportamiento inútil porque la queja nos vuelve víctimas y nos aleja del rol de responsables de nuestra propia vida. Para no sentirnos culpables nos quejamos y damos el poder a otros de las riendas de nuestro destino. Esto no hace más que empeorar la situación. Nos hunde cada vez más en el barro como una tortuga que forcejea en el lodo pero se entierra cada vez más.

La queja nos coloca en un lugar pasivo, en cambio el ser responsables nos hace activar en pos de nuestras metas. Somos nuestros propios creadores y artífices de nuestro futuro y cada instante es una oportunidad de hacer méritos y virtudes para crear nuestro propio mundo perfecto.

2. Reemplazar la queja por aceptación y agradecimiento

La vida tiene infinidad de sabores, dulces, amargos, salados, picantes, agridulces. Vivimos muchas experiencias de satisfacción, alegría, frustración o desanimo. Todos nos enfermamos alguna vez y todos pasamos por momentos difíciles alguna vez en la vida, es lo natural.

La clave reside en cómo enfrentamos los momentos de adversidad o dificultades. Las mismas vienen por no prepararse adecuadamente ante los momentos de necesidad. Si una persona solo depende de los demás, no podrá crecer.

Si vivimos una vida solo de comodidades ¿cómo podremos aprender y mejorar? Los momentos difíciles son necesarios para crecer. Si aceptamos todo con corazón agradecido podemos disipar todas las dudas de la vida y resolver todos los asuntos. La aceptación y el agradecimiento son las dos claves en la vida para volver a comenzar renovados.

3. Reflexionar y encontrar la raíz del problema

Una de las tareas en nuestra vida es aprender a examinarnos a nosotros mismos y encontrar la fuente del problema. Aprender a reflexionar es un ejercicio para entrenar en la vida.

Una cosa es pensar y otra cosa es aprender a reflexionar. Luego de la reflexión podremos serenar nuestra mente y aquietar nuestro pensamiento hasta volverlo luminoso y pacífico. La queja no puede cambiar la cuestión, solo agrava el problema y atrae mala energía. Solo se puede cambiar el estado de la cuestión a través del propio esfuerzo creativo.

No es por quejarse o evadir los problemas que se solucionan las cosas. Las personas y el Cielo ayudan a las personas que primero se ayudan a sí mismas. Hay una frase muy sabia y verdadera que dice:

Si uno hace el 30 % del esfuerzo, la energía universal nos ayuda un 70%.

Cuando te traten injustamente no te quejes de los demás ni de tu destino. Todo es causado por nosotros mismos porque la propia realidad es una proyección del estado actuar de nuestro ser. Ser conscientes de nuestros espacios de mejora y de nuestras fortalezas y recursos para superarnos es el primer paso para comenzar el camino del desarrollo personal. Y, el primer paso es la mitad del camino.

Una persona débil culpa a los demás, en cambio una persona sabia hace todo lo posible para comprenderse a si misma y desarrollarse.

Solo si nos comprendemos y conocemos contantemente podemos mejoraros y crecer como personas. Por lo tanto, es una tarea básica examinarnos a nosotros mismos. Si vemos algo que no podemos cambiar entonces deberíamos aceptarlo.

Quejarse y culpar a otros es un problema muy común. Muchas veces nos quejamos que la sociedad es injusta o que otros no nos comprenden. Nos creemos mejores que los demás y no conocemos nuestros propios defectos ni errores. Culpamos a los demás y los hacemos responsables a otros y a nosotros víctimas, pero así rara vez se puede ver en uno mismo lo que anda mal.

Lejos del mundo de las quejas, queremos salvarnos a nosotros mismos primero y descubrir nuestro verdadero yo. Así seremos una influencia positiva para el entorno e incentivaremos a otros a hacer lo mismo para mejorar sus vidas, seres y entornos.

Al igual que un escultor, nosotros esculpimos nuestro propio destino con nuestras palabras, intenciones y actos de cada día.

¿Puedes imaginar como se verá tu futuro con lo que estás siendo, haciendo y teniendo hoy?

Autora:
Sofía María Serrano

Jose S.

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