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Atención plena en tu vida laboral

¿Quieres mejorar tu productividad, atención y concentración en el trabajo a través de Mindfulness?

En este artículo encontrarás tres sencillas y efectivas prácticas de atención plena que te permitirán no solo elevar la productividad, sino mejorar tu calidad de vida en el camino.

No sé si te ha pasado…

A mí me pasa a menudo que en medio de la tensión del día a día pierdo la conciencia de mí misma y de cómo me estoy sintiendo.

Cuando estoy trabajando en algo que debo entregar con urgencia, me he encontrado más de una vez tensando la mandíbula a tal punto que al final del día siento mucho dolor.

O, me he dado cuenta de que mi pierna derecha está afirmada al piso con tanta presión que parece que quiero traspasar el concreto. 

atención

Me imagino que tus días de trabajo también tendrán sus momentos de tensión y estrés; esos momentos donde tienes no sé cuántos correos que responder, llamadas telefónicas que hacer, reuniones importantes y tal vez una que otra presentación que preparar.

Además debes avanzar con algún proyecto y cumplir con las tareas del día a día. 

Y claro, en medio todo esto, está el desafío de mantener la mente clara, las emociones armonizadas, el cuerpo sano y la productividad a tope.

Es por eso que te traigo una propuesta ampliamente conocida en el mundo como es la de Mindfulness.

mindfulness

Esta práctica nacida en la filosofía budista, cuya palabra original es sati, traducida como: concentración mental, vigilia de la mente, lucidez de la mente o conciencia plena (según varios autores); se destaca por su énfasis en la intención, la conciencia y la atención plena como componentes clave.

Y su objetivo principal, de una forma muy simplificada, y claro desde mi interpretación, es el de profundizar en la conciencia del momento presente.

Listo. Todo muy bonito, pero en medio de ese mar de actividades e imprevistos que describes…

¿Cómo puedo aplicar los principios de Mindfulness para sentirme más vivo y presente, además de ser productivo?

Aunque parece una labor imposible incluir más tareas en tu agitado día, te aseguro que si incluyes alguna de estas tres prácticas que te voy a compartir a continuación, no solo mejorarás tu productividad, sino que lo harás sin siquiera sentirlo.

1. Conecta con el aquí y el ahora

Esta práctica básicamente tiene que ver con estar consciente y despierto en lugar de operar en automático.

Sabrás que estás presente, cuando seas consciente de dos aspectos de tu experiencia: lo que pasa a tu alrededor y lo que pasa dentro de ti.

Es decir que, lograr permanecer en el aquí y en el ahora te permitirá no solo estar consciente de lo que haces y cómo lo haces, sino que te permitirá gestionar tu estado mental y emocional.

Por ejemplo: Si estás escribiendo un correo electrónico para un cliente, esta actividad requiere que le prestes toda tu atención.

Entonces, cada vez que tu mente se desvíe hacia otros pensamientos e incluso quiera ocuparse de algo que sucede en el entorno, como una discusión de compañeros o cualquier otro estímulo, si trabajas solo, simplemente reconoce tus pensamientos y vuelve a poner la atención en la tarea que tienes entre manos.

Sí, es cierto, no es sencillo

Sé que aunque suena simple, hay muchos aspectos de tu experiencia que pueden interponerse a este noble objetivo.

Es por eso que aquí te propongo tres ideas que te ayudarán a estar menos en automático, ser capaz de retornar al presente, y cumplir con el objetivo de conectar con el aquí y el ahora:

A. Toma la decisión consciente de estar presente durante todo el día. Antes de sumergirte en tus actividades diarias establece este compromiso contigo mismo, haz una pausa, reflexiona sobre ello y empieza tu día.

B. Ejecuta cada actividad tomándote tu tiempo. Toma conciencia de lo que haces; cada actividad, así sea escribir una nota o estructurar un proyecto, requiere de tu atención absoluta. Puede parecer que este proceso hace más lento tu avance al principio, pero te aseguro que verás el resultado en la calidad de tu trabajo.

C. Préstale tu atención a las tareas cotidianas. Pon todos tus sentidos en lo que haces normalmente en automático, como  puede ser lavarte las manos, abrir una puerta, tus dedos desplazándose por el teclado e incluso puedes probar a sentir tu respiración mientras esperas para ingresar a una reunión. Te aseguro que estos pequeños grandes momentos suman para hacer de tu día un día más consciente y productivo.

2. Ejercita brevemente la atención plena

Los ejercicios de atención plena entrenan a tu cerebro para ser más consciente, para estar más presente.

Si tu jornada de trabajo es muy agitada sin duda alguna será prácticamente imposible pedirte que le dediques 30 minutos seguidos a esta práctica.

Pero no todo está perdido… Las buenas noticias son que, no necesitas esos 30 minutos, pues estos ejercicios pueden ser tan cortos como desees.

Un solo minuto de conexión consciente con el curso de tu respiración o para reconocer las zonas de tensión en tu cuerpo puede ser suficiente.

Sé creativo, encuentra ese espacio durante el día para ejercitar la atención plena. Te aseguro que en momentos de excesiva presión y estrés, conectarte con el presente puede ser la salvación.

Porque aunque tú no lo creas, este simple proceso ayuda a  equilibrar tu sistema nervioso, y disminuye los niveles de angustia, permitiéndote tomar decisiones más sabias y razonadas.

3. Enfócate solo en el corazón de la flor

La afirmación de que los seres humanos podemos ser genuinamente multitarea es falsa.

Muchos de nosotros seguramente alguna vez afirmamos que somos multitasking o multitarea, que somos capaces de hacer varias cosas a la vez o saltar de una tarea a la otra.

Pues te tengo noticias, el hecho de que pretendamos ser multitarea, y eso de alguna forma nos haga sentir que somos más productivos, es solo una ilusión.

La realidad es que cuando saltamos de una tarea a otra, frecuentemente perdemos datos en el camino, nos volvemos más ineficientes y disminuye la calidad con la que desarrollamos nuestro trabajo.

Así que, si eres adicto al multitasking y tomas la decisión de dejar atrás este hábito, a continuación te comparto cuatro acciones que puedes poner en práctica y que te serán de gran ayuda:

A. Registra tus avances por bloques de tiempo. Haz este ejercicio tanto cuando hagas una sola tarea como cuando hagas varias a la vez. Anota los logros que tuviste y cuán atento estuviste al realizar cada tarea.

B. Revisa tus registros de avance periódicamente. Te aseguro que si puedes notar que te vuelves más productivo cuando haces una sola cosa, esto te impulsará a enfocarte en realizar una sola tarea a la vez de manera consciente.

C. Agrupa tus tareas en categorías. Agrupa todas las tareas que estén en tus manos y que no dependan de terceros en categorías. Como por ejemplo: correos electrónicos, llamadas telefónicas, informes, etcétera. Luego proponte hacerlas todas juntas en un bloque de tiempo en lugar de cambiar de un correo electrónico a un informe o a una llamada.

D. Desactiva las distracciones. Deshazte de todo aquello que pueda distraerte de tu objetivo; coloca tu teléfono en modo avión, desconéctate de las redes sociales y del correo electrónico (si no tiene que ver con la tarea a lograr), haz lo que sea necesario y que esté en tus manos para enfocar.

Date un tiempo para realizar la tarea que te has propuesto. Configura un temporizador, empieza a trabajar y cuando este concluya registra tu avance.

Personalmente, cuando me encuentro en un entorno algo ruidoso también acudo al uso de unos audífonos. Escucho música relajante que por supuesto no me resulte un distractor, para así aislar un poco el ruido ambiental y concentrarme.

Haz lo que a ti te funcione para que te concentres en una sola tarea durante un período fijo de tiempo.

Siempre recuerda aplicar un ejercicio de atención plena entre tarea y tarea, o cuando lo sientas necesario.

En conclusión

Este breve artículo no permite abordar todos los temas que se podría traer a este respecto. Pero pienso que si empiezas cultivando estos hábitos, poco a poco la tensión que experimentas en el día a día va a disminuir de manera exponencial.

De hecho, si te animas, adáptalos a otros espacios de tu vida, te aseguro que no te arrepentirás.

Estoy segura de que si avanzamos un paso a la vez mejorando nuestros hábitos, podremos transformar nuestras vidas y transformar el mundo que nos rodea. 

Gracias siempre por leerme. Comenta y comparte tu experiencia. Siempre es un gusto leerte.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora
Redactora en Axon Training.

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