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Como Potenciar mi ser Profesional

Mi visión como herramienta. Hablar de la visión como una herramienta para potenciar nuestro ser profesional es una conexión entre lo que quiero en mi vida (mi misión) y las acciones que tomo para lograrlo (mi visión).

Para comprender esto debemos primero entender que el ser profesional en su concepción básica, no se remite solamente a aquella persona que ejerce una profesión u oficio. Sino que está supeditado a aquellas acciones que hacemos con capacidad y aplicaciones relevantes ancladas a nuestros principios, valores y objetivos.

También debemos entender que la visión no es otra cosa que un conjunto de acciones que nos conecta con un objetivo planteado. Ese objetivo visto de manera macro en nuestras vidas es la Misión, esta es algo único que normalmente no varía en el tiempo.

Nos complementa, nos hace vibrar, la sentimos de manera innata y la mantenemos comúnmente muy dentro de nosotros y casi nunca la compartimos.

Ahora, si hablamos de nuestra Visión como una herramienta en nuestro ser profesional, nos referimos a cómo nos relacionamos con el hecho de prepararnos para las acciones que vamos a realizar. Lo que hace que la visión se mantenga como una herramienta es el hecho de estar en cuerpo, emoción y lenguaje; en presencia y comprometidos ante todo aquello que vamos a emprender para realizar las tareas que nos lleven al logro deseado.

Es aquí donde debemos detenerlo y hacernos la pregunta ¿Cómo reconozco mi visión?

Lo primero a saber es que quiero en mi vida (mi misión), a lo que seguro te preguntaras: ¿Cuál es esta?, la respuesta te la dimos más arriba y aunque normalmente la misión se guarda en el inconsciente y nos decimos muchas veces que no tenemos o no la hemos encontrado, esta se mantiene allí latente.

Es ese motor por el que se acciona nuestra vida, está presente en todo momento. Una manera de reconocerla es cuando accionando nos sentimos vibrar, nos conectamos sin razonar con lo que hacemos y sentimos completud; se da en cada una de las acciones que realizamos conectados a ella.

Desde aquí, podemos entender que la visión son las acciones que tomamos para alcanzar lo que deseamos (esto va más allá de lo material).

Mientras más conectados estamos, más pondremos de nosotros para realizar acciones de manera comprometida, mejorando o adquiriendo las capacidades para lograrlo. Al hacer esto, la visión pasa a ser la herramienta que motiva el proceso de profesionalización y este proceso a su vez potencia la visión.

Otra cosa a entender es que la visión es variable, ocurre en periodos de tiempo (corto, mediano y largo) según sea la percepción de ese momento de acción, por lo que se hace maleable y adaptativa, hay que estarla revisando cada tanto.

La visión tiene un fin específico, un espacio en el que se da y un protagonista que reside en el “YO”.

Cabe recordar que para cada ámbito de la vida, la visión es distinta y la profesionalización de esta, también. Ahora bien después de entender como la misión y la visión están presente y se relacionan, veamos formas de conectarnos con ellas de manera qué se convierta en una herramienta de profesionalización.

Lo primero es tener claro el objetivo, el fin de lo que quiero lograr. Antes de accionar debo preguntarme si realmente es eso lo que quiero o me estoy dejando guiar por el modo de supervivencia, es decir, si está alineado con mi misión o simplemente creo que esto es lo mejor para todos.

Si estoy conectado seré capaz de ver el nivel de conocimiento que tengo sobre mi objetivo, por tanto, sabré que debo reforzar y qué debo aprender.

Acá podrías preguntarte con que estás comprometido (entendiendo que hay dos vertientes, el compromiso con la tarea en sí, y el de la tarea acorde con tu misión de vida). Es en este punto donde tomamos decisiones que profesionalizan la acción por el deseo a lograr.

En segundo lugar, definir un espacio y tiempo: el espacio va relacionado con el área donde vas a accionar y el tiempo debe ser factible a tus posibilidades (propias o externas). Trazarse tiempos acordes permiten desarrollar acciones más efectivas, lo recomendable es trabajar la visión siempre en espacios de tiempo cortos.

Visualizar los posibles escenarios, estaría en el tercer lugar: entender qué es aquello que puede no depender de mí. En este caso hablamos de esas relaciones de sociedad a las que a través de pedidos u ofertas puedan ayudarnos en el desarrollo de nuestros objetivos.

Acá hay que tener en cuenta dos cosas:

Primero si mi accionar incluye a terceros debo preguntarme ¿Qué tipo de personas estoy buscando para acompañarme?

Segundo, entender mis límites, es decir, no tener miedo a ser vulnerable ante mi o los demás, esto hará que las cosas fluyan más genuinamente.
De esta manera comprenderemos bien como se conforma el entorno en el que accionamos y que tanto nos puede afectar su influencia.

Tercero, Ser Protagonista, ante todo, entender que lo que nos pasa es responsabilidad nuestra, por más que el accionar haya sido del entorno, el estar allí nos hace parte de él, por lo que, no podemos desligarnos de la responsabilidad de influenciarlo y de que él nos influencie, el entendimiento sobre las circunstancias se convierte en una pieza fundamental de este juego, en un motor de búsqueda que nos lleve a nuevas respuestas.

¿Qué tipo de nuevas preguntas puedes hacerte entonces en base a lo que estás haciendo hoy con tus viejas preguntas, para que estas nuevas respuestas te conecten con tu Ser Profesional Potenciado?

Autores:
Ernesto Tinoco
Coach Ontológico
Mariche Bustelo
Coach Ontológica

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