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¿Eres una persona empática? Descúbrelo y aplícalo en tu día a día

En este artículo encontrarás una interesante aproximación al concepto de como ser una persona empática y tres efectivas estrategias para fomentarla en tu vida.

¿Empatía?

Últimamente, he pensado mucho en este concepto.

En un mundo tan convulso como el que vivimos, en donde la realidad a veces puede presentarse compleja, incierta, desafiante e incluso violenta, siento que este concepto, al igual que la inteligencia social, la compasión y el respeto deberían ponerse de moda. A menudo decimos que la empatía es la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, la pregunta es: ¿realmente sabemos lo que es ponerse en los zapatos del otro?

¿Sabemos lo que implica la empatía y por qué es tan importante?

Estoy segura de que si tuviéramos una clara conciencia de lo que significa, las cosas serían mucho más livianas para todos, el mundo sería más armonioso y seríamos capaces de respetar al distinto, de cuidar nuestro medio ambiente y de considerar las condiciones personales de un otro antes de hacer juicios de valor radicales sobre esa persona que piensa diferente.

Sé que si estás aquí estás buscando crear mundos mejores para ti, para los tuyos y también para las personas que acompañas (si eres un profesional del acompañamiento y la transformación personal).

Por eso, hoy te invito a indagar sobre la empatía, a conocerla más de cerca y a partir de ahí fomentarla en tu vida y en la de las personas que te rodean.

Entonces, vamos a ello…

¿Qué es la empatía?

La empatía, al igual que todos los elementos constitutivos de nuestra inteligencia emocional, se construye en la conciencia de uno mismo, ya que, mientras más abiertos nos hallemos a conocer, explorar y gestionar nuestras propias emociones, mayor será nuestra capacidad de comprender los sentimientos de otras personas.

A breves rasgos, esta es la capacidad de comprender emocionalmente lo que sienten otros seres vivos, ver las cosas desde su punto de vista e imaginar lo que podrían estar experimentando.

Sin embargo, el proceso de la empatía, aunque no lo creas, tiene sus raíces en el mismo momento de nuestro nacimiento, y existen estudios en diversas áreas del conocimiento, que prueban que detrás de esta capacidad existe más de un elemento.

La empatía está vinculada con procesos neurológicos importantes, como por ejemplo: la activación de las neuronas espejo que nos permiten conectar e imitar inconscientemente las emociones de otras personas.

A breves rasgos, esta es la capacidad de comprender emocionalmente lo que sienten otros seres vivos, ver las cosas desde su punto de vista e imaginar lo que podrían estar experimentando.

Sin embargo, el proceso de la empatía, aunque no lo creas, tiene sus raíces en el mismo momento de nuestro nacimiento, y existen estudios en diversas áreas del conocimiento, que prueban que detrás de esta capacidad existe más de un elemento.

La empatía está vinculada con procesos neurológicos importantes, como por ejemplo: la activación de las neuronas espejo que nos permiten conectar e imitar inconscientemente las emociones de otras personas.

Los tipos de empatía.

Durante tu vida puedes experimentar tres tipos de empatía:

Primero, está la empatía afectiva, que pienso es la definición con la que más vinculamos usualmente a este concepto, que supone la capacidad de comprender las emociones de otra persona y responder adecuadamente.

Esta comprensión afectiva hace que te preocupes y ocupes por el bienestar de otra persona, e incluso puede provocar sentimientos de angustia y malestar.

Luego está la empatía somática, que implica tener una especie de reacción física en respuesta a lo que otra persona está experimentando.

Si sientes este tipo de empatía puede suceder que experimentes físicamente lo que la otra persona está sintiendo. Por ejemplo: cuando ves que alguien se siente avergonzado, puedes empezar a sonrojarte o tener un fuerte dolor de estómago.

En mi caso, me he dado cuenta de que suelo empatizar somáticamente con mis personas más cercanas, más de lo que me gustaría, y puedo sentir su angustia e incluso convertirla en dolor de cabeza o malestares estomacales. 

Además, existe la empatía cognitiva que consiste en ser capaz de entender el estado mental de otra persona y lo que puede estar pensando en respuesta a la situación.

Si tú eres capaz de este tipo de empatía, es muy probable que puedas “adivinar” qué es lo que esa persona tan querida está pensando sobre una situación en particular. E incluso es probable que puedas decirlo antes que ella y en sus propias palabras.

Y es muy posible que experimentes todos los tipos de empatía en algún momento de tu vida, dependiendo el grado de conexión que tengas con la otra persona.

¿Cuál es la que más resuena contigo?

Sigamos adelante…

Señales de que eres una persona empática.

Apuesto a que para este momento, quisieras saber qué tan empático estás siendo en tu día a día.

Bueno, a continuación te voy a proponer algunas preguntas que te ayudarán a descubrirlo:

  • ¿Escuchas conscientemente lo que los demás tienen que decir?
  • ¿La gente suele contarte sus problemas y acudir a ti en busca de consejos?
  • ¿Captas acertadamente los sentimientos de los demás?
  • Antes de decir o hacer algo, ¿piensas en lo que sienten los demás?
  • ¿Te abruman los acontecimientos trágicos y las situaciones difíciles que atraviesan otras personas?
  • ¿Procuras ayudar a quienes lo necesitan?
  • ¿Notas cuando la gente no está siendo honesta?
  • ¿A veces te sientes abrumado o agotado en espacios sociales?
  • ¿Te preocupas genuinamente por los demás?
  • ¿Te resulta difícil establecer límites en tus relaciones?

Si has respondido que sí a la mayoría de estas preguntas, de seguro eres una persona muy empática.

Solo recuerda que, aunque tener empatía hace que te preocupes por el bienestar y la felicidad de los demás, también puede significar que a veces te sientas abrumado, agotado o incluso sobre estimulado por pensar siempre en las emociones de los demás.

Así que procura mantener todo en su justo medio y date tiempo para reconocer tus propias emociones. Ahora, que estoy segura de que el panorama ya se ve mucho más claro, te quiero compartir 3 estrategias para fortalecer tu capacidad de empatía:

UNO. Haz de escuchar una prioridad.

Para lograr conectar con lo que siente otra persona, tu primer paso será reconocer cuál es la emoción que está transitando y para ello tendrás que agudizar tu capacidad de escucha.

Asume el compromiso de entrar en una conversación con la intención de escuchar a tu interlocutor en su máxima expresión.

A qué me refiero…

Comprométete a escuchar sus palabras, el cómo las dice, su lenguaje corporal, gestos, tono de voz y todos los detalles que despliega a la hora de comunicar.

Evita interrumpir, escucha sus argumentos con atención y cuando sea tu turno, pregunta todo aquello que no te quede claro.

Procura estar en sintonía con el ritmo de la conversación, es decir,  si un buen amigo te llama y necesita desahogarse sobre lo estresante que ha sido el trabajo o lo difíciles que han sido las cosas desde su reciente ruptura y detectas en su voz la tristeza y la angustia de lo vivido, acompaña esa emoción, no la cuestiones o descalifiques, solo escucha.

Si al contrario, alguien te confía un logro muy esperado y se ve muy alegre, pues haz tuya esa alegría, identifícate, permite que tus neuronas espejo hagan su trabajo.

Involúcrate en lo que realmente está viviendo la persona, escucha su sentir.

DOS. Muéstrate vulnerable.

Lograr una conexión empática con otro ser humano es un proceso de ida y vuelta.

Permitirte sentir plenamente las emociones de otra persona mejorará tus relaciones, sin embargo, darte permiso de ser vulnerable hará el vínculo más profundo.

Compartir experiencias y emociones desafiantes, como la culpa, la ansiedad, el miedo, la vergüenza o la pérdida, crea espacios de confianza, empatía y apoyo mutuos.

Ser vulnerable refuerza tu propia empatía de dos maneras.

En primer lugar, sentir el valor de la empatía cuando la recibes, profundizará tu compromiso de ser empático con los demás.

Y en segundo lugar, te sentirás más cómodo a la hora de manejar las emociones difíciles en las conversaciones con los demás.

Sé que no es fácil mantener una conversación cuando están involucradas emociones dolorosas o conflictivas, sin embargo, si te das la oportunidad de hablar cuando tengas una emoción de este tipo, te aseguro que con el tiempo te sentirás mejor preparado para afrontar este tipo de emociones, cuando sea el otro quien te las comparte.

TRES. Evita hacer suposiciones.

Mi visión del mundo al igual que la tuya están limitadas por nuestras experiencias personales, el entorno, la cultura, el idioma e incluso por nuestra biología.

Es por ese motivo que en muchas ocasiones nuestras propias vivencias y emociones pueden impedir que veamos y percibamos con claridad los sentimientos de los demás.   

Por ejemplo, si vienes de una familia acomodada económicamente, medianamente estable y con un entorno saludable, seguramente no tienes la vivencia emocional de lo que significa crecer en un orfanato en una situación de abandono y violencia.

Si nunca has perdido un trabajo, no asumas que sabes cómo se siente esa experiencia, observa, escucha y permítete aprender de las sensaciones ajenas.

Si al contrario haz vivido algo muy duro, y consideras que la otra persona está sufriendo por algo “sin importancia”, no lo hagas. Cada ser humano tiene su propio mundo emocional y aquello que a ti te parece “una tontería”, para otra persona puede resultar muy doloroso.

Haz tu mejor intento de comprender a las personas, incluso cuando no estés de acuerdo con ellas.

Hacer suposiciones sólo obstaculiza el desarrollo de la empatía. Cuando te sorprendas a ti mismo suponiendo… Cuestiónate, haz las preguntas necesarias, escucha, analiza lo que estás pensando y determina si es verdadero o falso antes de tomar cualquier decisión.

Ahora, ponte manos a la obra.

Toma acción y empieza a marcar la diferencia en tu vida y en la de los demás.

Consuela a un amigo, compra un pequeño detalle para alguien que lo necesita o dona lo que puedas a una causa que prefieras. Cuando veas que otra persona está pasando por un momento difícil, asegúrate de escuchar y compartir, y si te es posible bríndale ayuda.

Y por favor, recuerda cuidar de ti en el camino para que la empatía haga florecer tu vida.

Gracias por leerme.

Comenta tu experiencia.

Me encantará leerte.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora.
Fundadora de El Refugio del Artista.
Redactora en Axon Training.

AXON TRAINING

6 comments

  • Me permitió darme Cuenta de lo que en verdad es la empatía, de lo que puede significar para otro tener esa capacidad de empatizar y que creo que debo jercitar mucho más antes de decir que soy una persona empatica… Muchas gracias!!!

    • ¡Hola Marcela!
      Gracias por tomarte el tiempo de dejarnos tu comentario, nos alegra saber que nuestro articulo te ha servido para darte cuenta y conocer lo que es realmente la empatía.

    • Hola, Marcela.

      ¡Muchas gracias a ti por leer este artículo! Me llena el corazón saber que estas breves palabras pueden acompañar tu camino de autoconocimiento. Te invito a que sigas indagando en tu interior, conociendo y reconociendo tus propias emociones, ensayando la vulnerabilidad y la escucha; ya verás que cada vez lograrás una conexión más profunda contigo y con las otras personas y sus propios sentires.

      Un sentido abrazo.

  • Muy bueno, la verdad que con el tema de empatia es amplio y uno aprende a conocerse a si mismo de ahi para escuchar a los demas.

    • ¡Hola Ruben!
      Gracias por leer nuestro articulo, te invitamos a seguir explorando nuestro blog.

    • ¡Exacto Ruben! Diste en el clavo. El secreto está en conocerte tú primero, empatizar contigo, escucharte. Pronto te darás cuenta de que mientras más atento estés de todo lo que te pasa, también serás capaz de acompañar a los demás desde un lugar más cercano, sentido y empático.

      Gracias por leerme y un saludo a la distancia.

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