fbpx

Mejora tu energía aplicando la regla del 80/20

En este artículo encontrarás un sencillo ejercicio, basado en la regla del 80/20, para auditar tu productividad y energía, cuidar de ellas y enfocarla en lo que es realmente importante para ti.

¿Has oído hablar de la Ley o Principio de Pareto?

Es probable que si eres una persona vinculada a temas económicos y estadísticos o simplemente te interesa el manejo efectivo del tiempo y la productividad, hayas escuchado sobre esta ley más de una vez.

Sin embargo, es posible que no la identifiques con este nombre específicamente, pues se la conoce más coloquialmente como: el principio, la ley o la regla del 80/20.

Este principio fue desarrollado por el economista y sociólogo del siglo XIX, Vilfredo Federico Damaso Pareto, quien al observar las dinámicas de la economía en su entorno descubrió que el 80% de la riqueza estaba en manos del 20% de la población.

A medida que aplicó el principio en otros espacios, se dio cuenta de que a menudo existía un desbalance entre las entradas y salidas de un proceso, entre los esfuerzos realizados y los resultados obtenidos.

Con esta premisa en mente, a lo largo de la historia se han ampliado las aplicaciones de esta curiosa regla y se han encontrado interesantes aplicaciones en la gestión efectiva de tiempo, el establecimiento de metas, la planificación y la mejora de la productividad, entre otros ámbitos de acción.

Algunos casos de la vida cotidiana

El 80% de tus días vistes con el 20% de las prendas con las que cuentas.

Aproximadamente el 80% de tu tiempo lo pasas resolviendo 20% de tus problemas o desafíos vitales.

El 80% de los resultados que obtienes provienen del 20% de las acciones que ejecutas.

Más del 80% de los nutrientes que necesitas para una vida saludable está en el 20% de los alimentos que consumes diariamente, con una dieta regular.

El 80% del tiempo utilizas solamente el 20% de las aplicaciones que mantienes en tu celular.

Alrededor del 80% de las interacciones en redes sociales las realizas con el 20% de las personas que mantienes como contactos, seguidores o amigos.

¿Te identificas con alguna de estas afirmaciones?

Seguro que sí.

Obsérvate y verás que aunque a lo mejor la proporción no es precisa, más de una de estas cosas suceden en tu vida.

Ahora que de seguro tienes mucho más claro el concepto, quiero proponerte aplicar este principio en un ejercicio que te servirá para evaluar en qué estás enfocando tu productividad y energía, liberarte de aquello que te la roba y canalizarla hacia lo que realmente importa.

Y, antes de ponernos manos a la obra, me gustaría que me acompañes a reflexionar sobre la energía y su influencia en nuestras vidas.

Aunque a veces ignoramos la importancia de la energía, esta está presente en todo lo que hacemos, decimos, sentimos, pensamos e incluso en todo lo que nos rodea.

No sé si te has dado cuenta, pero hasta los edificios tienen una energía.

Hay lugares que te hacen sentir calma y vitalidad y otros que te provocan cansancio, angustia e incluso te hacen sentir algún tipo de malestar físico, como puede ser un repentino dolor de cabeza.

Así mismo nos ocurre con las personas.

En mi caso, soy muy perceptiva de la energía de quienes me rodean, hay personas que me alegran y otras que me provocan el deseo de salir corriendo en la dirección opuesta.

Todas estas sensaciones nos ocurren en un lugar intangible y muy probablemente no podamos dar una explicación lógica y racional sobre lo que nos sucede.

Aquella persona que te incomoda energéticamente e incluso drena tu fuerza y vitalidad, puede ser alguien amado y muy cercano. La energía que nos transmite, que nos da o nos quita, una actividad, acción, persona o espacio en particular, no necesariamente está relacionada con nuestros gustos, preferencias y afectos.

Es por esta razón que, examinar el estado de nuestra energía, el cómo la utilizamos y encontrar maneras de canalizarla adecuadamente es fundamental para liberar el estrés, ganar fluidez, cuidar de nuestra salud y dirigirnos a paso firme hacia lo que realmente queremos experimentar en la vida.

Con esta introducción, que espero haya sido convincente, sobre la importancia de mantener saludable a tu parte energética, vamos al ejercicio.

Cuida de tu energía aplicando la regla del 80/20

A continuación vamos a sumergirnos en una sencilla práctica que te permitirá no solo evaluar el estado de tu energía, sino que también podrás darte la oportunidad de generar un sencillo plan de acción para empezar a fortalecerla.

Preparación:

  • Separa al menos 1 hora para este ejercicio.
  • Busca un lugar cómodo y relajado.
  • Alista lápiz y papel.
  • Mantén la mente abierta y no te juzgues por las respuestas que aparezcan.
  • Date tiempo para pensar con calma.

Recuerda.Los porcentajes (80/20) son solo una referencia sobre la inequidad de las dos partes.

Ahora, te invito a contestar estas SIETE (7) preguntas con apertura y serenidad.

UNO. ¿Cuál es el 20% de tus actividades que te aportan el 80% de tus resultados?

Amplía tu respuesta, para que puedas mirar las cosas desde una diferente perspectiva e ir encontrando oportunidades y caminos creativos.

Por ejemplo: si en este momento, en cualquier ámbito de tu vida, estás obteniendo los resultados esperados y te sientes satisfecho, analiza cuáles de esas acciones que pusiste en marcha para lograr dicha meta son las más relevantes, las que te han permitido avanzar más y de mejor manera.

Y, si el caso es opuesto, evalúa aquello que no estás pudiendo lograr, ¿qué está pasando? ¿Qué has hecho hasta ahora? ¿Qué acciones están impidiendo ese resultado? ¿Cuáles funcionan? ¿Cuáles no funcionan?

Recuerda. “La inacción” (por paradójico que parezca) también es una acción que te aleja o te acerca a tus objetivos, y en términos de energía puede transformarse en energía reprimida que se manifiesta como estrés, enfermedad, disarmonía y frustración en tu vida.

DOS. ¿Cuál es ese 20% de tus actividades y áreas de tu vida en las que experimentas el 80% de tu estrés?

Piensa en esas actividades que están consumiendo tu vida, que solo de pensarlas te ponen la piel chinita y se te hace un nudo en la panza.

Piensa en esa área de tu vida, que es un verdadero dolor de cabeza.

Diversos autores plantean que contamos con entre 8 y 12 áreas que cultivar en nuestra vida para vivirla plenamente, lamentablemente, suele suceder que nuestra atención se encuentra en la resolución de problemas y desafíos en una o dos áreas específicas quenos impiden ver todo lo que nos rodea.

¿Cuáles son esas áreas para ti? ¿Cuáles son esas actividades que no te dejan salir del estrés?

¿Es el dinero? ¿La salud? ¿Hay conflictos en la familia?

Analízalo a fondo, sin juzgar.

TRES. ¿Cuál es el 20% de tus actividades y áreas de tu vida en las que experimentas el 80% de tu felicidad?

Piensa en todas esas áreas de tu vida, analiza tus actividades, evócalas con los ojos cerrados, si así lo requieres.

Date cuenta que es eso que te trae calma, tranquilidad, quete permite avanzar.

¿Cuáles son esas cosas en las que puedes invertir tiempo y esfuerzo, sin sentir cansancio ni tedio?

¿Qué áreas de tu vida están en armonía y te hacen sentir tranquilidad y satisfacción?

¿Qué te hace feliz?

CUATRO. ¿Quiénes son el 20% de las personas de tu vida con las que tienes el 80% de tus mejores experiencias?

Ahora vamos a entrar en una indagación un poquito más complicada, las personas de tu vida.

Es importante que revises tu entorno relacional con ojos de aprendiz, sin hacer juicios de valor ni recriminarte por las sensaciones que puedan aflorar.

Es complejo aceptar, que a lo mejor, esas personas que tienes más cerca o que amas con mayor profundidad drenan tu energía o te hacen sentir cierta incomodidad.

Solo curiosea en tus sensaciones con aceptación y tranquilidad.

¿Quién es esa persona, que cuando piensas en ella, revitaliza tu energía? ¿Quién, al contrario, hace que tu energía disminuya o se vuelva incómoda?

Reflexiona. No necesariamente tiene que ser una persona, puede ser tu mascota, una planta que has cuidado desde pequeña, lo que fuera, piensa en aquel ser viviente que te hace sentir una energía plena y liviana y en aquel que al contrario debilita tu fuerza.

¿Lo tienes?

Sigamos…

Las siguientes preguntas te ayudarán a poner en orden lo que has aprendido hasta ahora, y te permitirán reflexionar en las posibles acciones a tomar para renovar y canalizar mejor tu energía.

CINCO.¿Qué deberías hacer menos? ¿Qué valdría la pena hacer más?

Esta interrogante pretende abrir tu mente a la posibilidad de redireccionar tus acciones y organizar tus prioridades en función de lo que realmente es importante para ti.

Es innegable que en muchas ocasiones debemos enfrentar y resolver cuestiones que nos resultan estresantes y molestas, pero si logramos darle la prioridad a aquello que representa una inyección de energía para nuestras vidas, será posible lidiar de mejor manera e incluso con menor esfuerzo con los desafíos cotidianos.

Responde a esta pregunta libremente. No juzgues ni refutes tus respuestas, coloca todo lo que consideres que debes hacer más o menos, sin importar las razones que tenga tu diálogo interno para hacerlo ver como imposible.

Este es un primerísimo primer pasoque te brindará claridad a la hora de establecer tus prioridades, organizar tiempos y planificar tu vida de una manera más armoniosa y productiva.

SEIS.¿Con quién valdría la pena pasar más tiempo? ¿Con quién valdría la pena pasar menos tiempo?

Esta pregunta puede causar un poco de resistencia, porque si al pensar en la persona que más drena mi energía, pienso en mi pareja o mi madre, seguramente aparecerán sentimientos de culpa e incluso duros reproches.

La idea no es romper las relaciones que tenemos con estas personas, pero sí analizar sinceramente lo que me pasa con ellas.

¿Es una cuestión de productividad y energía? ¿Es esta una relación que quiero conservar? ¿Hay algo más que me está molestando? ¿Es una actitud? ¿Hay algo que podamos conversar para mejorar las cosas? ¿Hay algo pendiente? ¿Un conflicto no resuelto, algo que no he perdonado?

Ahora, si te das cuenta de que todo está en orden y es simplemente su energía que te debilita, prueba a limitar en alguna medida tus tiempos con esa persona.

Haz actividades en soledad, incluye en tu agenda un tiempo para el auto-cuidado y encuentra la manera de juntarte más a menudo con las personas que alimentan tu energía y vitalidad; de esta manera podrás equilibrar las energías y sostener de mejor manera aquellas relaciones energéticamente complejas que deseas conservar.

Y ahora, la cereza de la torta, una pregunta que aunque puede parecer algo espeluznante, vale la pena hacerse, para volver siempre nuestra mirada hacia lo que realmente nos importa…

SIETE. Si sólo te quedara un mes de vida, ¿qué dejarías de hacer en tu vida?

¡Qué pregunta!

No hay mucho que decir acerca de ella. Solo que abras tu corazón y tu mente para responder.

Escribe todo lo que sientas y pienses, no te limites, sincérate contigo mismo, saca todo lo que llevas dentro.

Y cuando ya lo tengas claro, reflexiona: ¿De cuáles de esas cosas puedes desprenderte de todos modos?

Revisa muy bien tus respuestas, traerán mucha claridad a la mesa.

Piensa también, en qué cosas conservarías sí o sí, qué harías sin dudar un minuto más, haz una lista, busca la manera de incluirlas en tu vida.

Listo.

¡Por favor! Haz al menos una cosa de tu lista para empezar.

Espero que hayas disfrutado el viaje y que te lleves mucha claridad.

Cuida de tu energía con regularidad.

Gracias por acompañarme.

Comenta tu experiencia.

Me encantará leerte.

Autora
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora
Fundadora de El Refugio del Artista
Redactora en Axon Training

AXON TRAINING

3 comments

    • ¡Hola Lila!

      Gracias por tomarte el tiempo de escribirnos este comentario. Le invitamos a que siga explorando nuestras notas del blog.

    • ¡Hola Lila!

      ¡Gracias por comentar esta nota! Me encanta que hayas disfrutado de esta reflexión y espero que pongas en marcha cuanto antes el ejercicio para cuidar de tu energía. Es un gusto leerte.

      Un abrazo.

× ¿Quieres un Ebook gratis?