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¿Tu ritual de autocuidado necesita ajustes?

En este artículo encontrarás 4 señales de que necesitas actualizar tu rutina de autocuidado y dos recomendaciones para mejorarla.

Como asidua practicante de rituales y rutinas de autocuidado, sé que todas estas acciones que ejecutamos, ya sea en la mañana o a lo largo de nuestra jornada diaria, son muy valiosas para mejorar nuestra calidad de vida.

Sin embargo, como te comenté en una nota anterior sobre el ritual de la mañana, este tipo de actividad no es una prenda de talla única, es más bien un traje a la medida.

Es por eso que, podría suceder que al crear tu primera rutina pases algunos detalles por alto o que una serie de actividades que hayan funcionado en el pasado dejen de funcionar para ti.

Lo primero que debes tener en cuenta en estos casos, es que las personas somos seres vivientes y, por lo tanto, estamos en constante evolución, más aún cuando decidimos cuidar de nosotras/os conscientemente y generar oportunidades para nuestra transformación.

Por esa razón, es posible que el lugar en donde te encuentras hoy y como te sientes ahora sea completamente diferente a como te sentías hace un año. Esto nos dice que a lo mejor, lo que te sirve hoy, puede no ser tan útil más adelante.

Encontrá el ritual de la mañana que favorezca tu rutina de autocuidado

¿No estás segura/o de si tu rutina de autocuidado te funciona?

Tranquila/o, para que puedas comprobar si estás en lo cierto y efectivamente tu rutina de autocuidado requiere de una actualización, examina estas 4 señales que te comparto a continuación, antes de tomar una decisión:

1. Sientes que la rutina es difícil de seguir

Aunque todo nuevo hábito requiere de algo de esfuerzo al principio, si has dado con las actividades correctas, estas se volverán fáciles de ejecutar con el tiempo.

Debes recordar que cuando haces cambios, tu mente y tu cuerpo necesitan tiempo para ajustarse y reaprender los nuevos patrones de comportamiento, crear nuevas conexiones neuronales y afianzarlas.

Pero, si después de aproximadamente 66 días de práctica constante no sientes que las cosas son más sencillas, a lo mejor sea tiempo de revisar el grado de exigencia de las acciones que estás haciendo; tal vez sea momento de cambiar de actividad o disminuir la intensidad en el desafío que te has impuesto.

2. Ha perdido su valor

Desde mi experiencia en este ámbito, puedo dar testimonio de que cuando añades un ritual de autocuidado a tu rutina diaria, este agrega genuino valor a tu vida; ya sea que aumente tu energía, que se reduzcan tus niveles de estrés o que te sientas más animada/o durante el día; es fácil detectar cambios, que aunque sutiles pueden ser esperanzadores.

Sin embargo, si después de algún tiempo te cuesta identificar el valor de tu rutina puede ser buen momento para reestructurarla, a lo mejor tus elecciones iniciales ya cumplieron su objetivo y ya no son relevantes en tu nuevo momento vital.

Observa con cuidado cuáles elementos debes conservar y cuáles modificar para seguir caminando hacia los resultados que esperas. Si no lo tienes claro, deja de hacer una cosa cada día y escucha los efectos en tu cuerpo, en tu mente y tu energía.

Escucha a tu cuerpo

3. No deja lugar para la espontaneidad

Yo me aburro con facilidad. No sé si a ti te pasa, pero para mí mantener una estricta rutina diaria puede resultar más una carga que un alivio.

Aunque no quiero que esto suene como una excusa para la inconstancia, una necesidad fundamental del ser humano, (científicamente comprobada) es la necesidad de variedad.

Por esa razón, debes estar consciente que, aun cuando es vital contar con un espacio de autocuidado incluído en tu agenda, también resulta clave que le des un sitio a la flexibilidad.

Si has creado una rutina demasiado estricta, te resultará mucho más difícil seguirla y es posible que termines abandonando el desafío.

4. Los cambios te resultan más difíciles

¿Has convertido tu rutina diaria en una excusa para el cambio?

Aunque el temor al cambio, o más bien a las consecuencias que este puede tener en nuestras vidas, es muy común a toda la especie humana, (en menor o mayor medida), existen ocasiones en que permitimos que la rigidez de nuestras rutinas diarias de autocuidado permeen toda nuestra vida.

De pronto nos encontramos incorporando rígidas rutinas para todo, y lo que al principio empezó con la intención de generar una transformación positiva en nuestras vidas, nos vuelve intolerantes a otras posibilidades de acción y crea una camisa de fuerza.

Sabrás que esto puede estar sucediendo si te cuesta ceder, incluso, a pequeños cambios en tus rituales; si has incluido horarios para todo, desde que te levantas hasta que pones la cabeza en la almohada, si cualquier imprevisto, por mínimo que sea, te hace sentir abrumada/o, con altos niveles de estrés y frustración.

Recuerda. Estos rituales son importantes mientras nos procuren bienestar y una estructura armoniosa en la que transitar. Y estar abiertas/os al cambio también nos traerá posibilidades infinitas de transformación.

Persona abrumada, con altos niveles de estrés y frustración

¿Y qué puedo hacer para actualizar mis rituales?

Si te has dado cuenta de que tus rutinas o rituales, (como prefieras llamarles), necesitan una actualización, a continuación te comparto 2 recomendaciones que de seguro te asistirán en la tarea:

1. Revisa tu ritual con regularidad

Aunque ya lo mencioné anteriormente, ten presente que somos seres en constante movimiento y transformación, por esa razón, nuestras actividades y elecciones deben ir acorde con nuestro camino vital.

Una buena estrategia es examinar periódicamente, a lo mejor una vez al mes o al semestre, las prácticas de autocuidado que mantenemos y analizar que tan bien nos han sentado, cuan contentas/os estamos con ellas, si estamos manteniendo los logros obtenidos y si hay mejoras nuevas que podamos anotar.

Si te acostumbras a evaluar estas acciones como lo harías con cualquier proyecto, notarás más rápidamente cualquier desviación del camino y podrás tomar decisiones oportunas para seguir en la ruta correcta.

2. Dale a tu ritual versatilidad

Una cosa que nos pasa comúnmente cuando estamos en el camino de nuestro desarrollo y cuidado personal es que solemos crear rituales imposibles que al principio parecen funcionar, pero que con el tiempo nos vuelven al mismo agotamiento del que queríamos escapar.

Ya sea porque son muy extensos, exigentes, rígidos o cualquiera de las razones que ya hemos comentado, es importante que para seguir en marcha con lo que te has propuesto, seas capaz de crear un plan de contingencia para esos momentos en que no puedes más.

¿Y a qué me refiero con plan de contingencia?

Bueno, la realidad es que aunque tengamos la rutina de autocuidado más bien estructura y hermosa del mundo, las cosas pasan.

Con esto en mente, la sugerencia es que puedas crear una rutina ideal, que contenga todos los elementos necesarios: meditación, escritura, lectura, ejercicio físico, nutrición, todo tal y como lo has soñado, con los tiempos necesarios y en perfectas condiciones.

Y, para esos días en que las cosas están patas arriba, una “rutina express”, que contenga los elementos que tú consideres fundamentales, o todas las actividades con tiempos más reducidos, de tal manera que salgas a ese mundo patas arriba, lista/o para todos los desafíos, libre de frustraciones.

En conclusión…

Crea ese ritual a tu manera, revísalo periódicamente, no te apegues a acciones que ya no te ayudan a crecer, dale a tu rutina novedad, pero eso sí, nunca, nunca te dejes de cuidar.

Gracias por acompañarme en esta travesía.

¿Ya sabes cómo vas a mejorar tu ritual de autocuidado?

Comparte tus hallazgos en los comentarios.

Me encantará leerte.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora.
Fundadora de El Refugio del Artista.
Redactora en Axon Training.

Federico Caiafa

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