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La metáfora: utilizar la imaginación para potenciar tu práctica de coaching.

¿Quieres conocer más a fondo lo que es la metáfora y ser capaz de utilizarla en tu práctica de coaching? En este artículo encontrarás una breve reseña sobre la metáfora y valiosas recomendaciones sobre cómo cultivar este recurso y aplicarlo efectivamente en tu práctica de coaching.

¿Sabes qué es una metáfora?
La metáfora es un concepto utilizado y presente no solo como figura retórica en la literatura, sino como recurso para facilitar procesos terapéuticos, de coaching y desarrollo personal.

Esta consiste, a breves rasgos, (pues es un concepto complejo y empleado en muchas áreas del conocimiento), en utilizar la imaginación y la creatividad para expresar una emoción, pensamiento o idea mediante un concepto distinto y sin embargo clarificante.

En vista de que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia visión de la vida e incluso la vivencia de una misma situación puede ser experimentada de diferente manera, el uso de la metáfora puede ayudarnos, tanto en el ejercicio del coaching como en nuestra vida diaria, a comprender cómo otra persona percibe la vida.

Las metáforas crean imágenes en la mente que aprovechan la creatividad y la imaginación de una persona, e incluso le pueden permitir desbloquear un potencial escondido e invisible para ella hasta ese momento. 

Saber cómo interpretar y utilizar correctamente una metáfora durante una conversación de coaching, puede marcar la diferencia en el avance del proceso de nuestro cliente.

Aunque no lo creas, tanto tú como yo, utilizamos metáforas inconscientemente en nuestra conversación de manera muy regular y continua.

¿Alguna vez te has escuchado diciendo:
por fin vi la luz al final del túnel”? O a lo mejor dices a menudo…
Me siento atrapado en la rutina”, “le pegó fuerte la noticia”, “estoy muerto de cansancio”, “tiene un gran corazón”.
Y si ninguna de ellas te resulta familiar, no me digas que nunca, nunca, jamás te has sentido “entre la espada y la pared”.

¿Ves?
Las metáforas son parte integral de nuestro lenguaje cotidiano y es por eso que se hace imprescindible que como coach desarrolles la habilidad para detectarlas y formular preguntas en consecuencia, con el objetivo de acompañar a la otra persona a ver la situación usando su propia metáfora como si fuera una hoja de ruta.

Por otro lado, si desde tu rol de coach, creas y utilizas metáforas acordes a la conversación y necesidad del momento, es muy posible que permitas a tu cliente observar la situación desde una perspectiva completamente diferente, lo que podría sacarlo de su rutina de pensamiento y ayudarle a encontrar un nuevo camino.

Como puedes ver, una metáfora ayuda a la persona a centrarse conscientemente en la situación con imaginación, utilizando una historia, un símbolo o un objeto para cambiar su punto de vista.

Esto no solo puede ayudar a activar sus procesos de pensamiento, haciendo nuevos vínculos en su mente y descubriendo algo nuevo sobre la situación que está en la mesa, sino que le ayudará a disminuir los niveles de angustia y estrés que le pueda estar generando el abordaje de dicho asunto.

¿Cómo me convierto en un “As” de la escucha de metáforas?

Muy buena pregunta. Empiezo por decirte que toda habilidad requiere de mucha práctica y dedicación.

Sin embargo, esto de conectar con la imaginación, la creatividad y escuchar las metáforas de otros, va a requerir un compromiso un poquito más personal de tu parte.

A continuación, te comparto 3 prácticas que te facilitarán el trabajo:

PRIMERA. Conecta con tu propia capacidad creativa.

Si eres algo racional y rígido y te cuesta conectar con la imaginación, te aseguro que estas recomendaciones te van a ser de mucha utilidad para dar tus primeros pasos; cultívalas con ahínco y pronto podrás incorporar la metáfora en tu práctica.

Por otro lado, si eres muy imaginativo y te sientes [email protected] con la creatividad, te aseguro que estas te ayudarán a potenciar tus capacidades y a perfeccionar tu práctica.

Vamos al trabajo…

  • Pregúntate:
    • ¿Cuáles son las metáforas que han guiado mi vida?
    • ¿Qué cuentos o historias me han impactado? ¿Por qué?
  • Practica el traducir cualquier concepto a una imagen o metáfora.
  • Escucha con atención las metáforas, simbología e imágenes que utilizan otras personas en una conversación; y procura detectar no solo el significado de estas, sino las emociones que despiertan en tu interlocutor.
  • Date un tiempo para la lectura de cuentos e historias de sabiduría.
  • Indaga sobre el significado de las metáforas cotidianas que utilizamos, a lo mejor las encontrarás en cuentos, poesías o frases de personajes célebres. Es una buena práctica también profundizar en el contexto en el que fueron utilizadas.
  • Asigna espacios para leer piezas literarias como pueden ser: novelas, libros de poesía y cuentos cortos; donde te aseguro encontrarás la metáfora en su estado más puro.
  • Haz un listado de títulos de libros bestseller y analiza qué papel juegan estos en el éxito del libro.

SEGUNDA. Practica la empatía.

La escucha comprometida y empática es una habilidad primordial a la hora de percibir y comprender las imágenes que intenta transmitir el cliente mediante el uso de la metáfora.

Recuerda que todos los seres humanos somos individuos únicos e irrepetibles.

Además, estamos influenciados por un entorno particular y una cultura, por lo tanto, cada persona tiene un diferente registro de la realidad, así como de la imaginación, la creatividad y por ende de la metáfora.

Así que, por favor, no generalices ni interpretes una metáfora sin antes verificar su significado para tu interlocutor, te aseguro que los sentidos pueden cambiar de acuerdo a la lucha, dilema o desafío que esté atravesando la persona. 

No trates de acompañar desde tu lado racional, acompaña sumergiéndote desde la emoción en la metáfora que el otro te propone y te aseguro que pronto verás con mayor claridad lo que está buscando transmitir.

TERCERA. Abandónate a la improvisación.

Por favor no planifiques el uso de la metáfora o de cualquier otro recurso creativo.

No vayas a la caza de una metáfora para preguntarle sobre ella; es como cuando estás escuchando para responder, pierdes la perspectiva de la conversación y dejas de escuchar con la presencia y compromiso que tu interlocutor merece.

Simplemente, déjate fluir en la conversación, escucha, acompaña y si la metáfora surge en medio del diálogo y consideras, desde tu mejor juicio profesional, que aporta al proceso, entonces indaga.

¿Cómo creo metáforas que aporten al proceso?

Como ya podrás imaginarte, la metáfora más efectiva es aquella que surge del propio cliente.

Sin embargo, en la práctica no es tan sencillo como parece, y puede que sea difícil para nuestro interlocutor encontrar una figura o símbolo que represente lo que quiere transmitir.

Es por eso que, nosotros como coaches debemos ensayar el pensamiento creativo y sobre todo metafórico para ser capaces de traducir acertadamente aquello que nos trae nuestro cliente.

Entonces, para hacer aparecer metáforas que realmente aporten al proceso personal de tu interlocutor, te comparto estas cuatro (4) recomendaciones que estoy segura te serán de utilidad:

PRIMERA. Escucha a tu cliente.

Aunque parece una recomendación por demás obvia, nunca está de más recordar que es primordial poner atención al lenguaje y forma de transmitir las experiencias que tiene nuestro cliente.

Una metáfora solo será útil si se trata de algo con lo que la persona pueda conectar.

SEGUNDA. Facilita el uso de la metáfora.

Preguntar asertiva y poderosamente es una de los recursos más potentes de la labor de ser coach.

Es por eso que cuando notas que la persona se ha empantanado, (ahí va una metáfora), al momento de transmitir sus emociones o pensamientos, puede ser la oportunidad para generar una pregunta, a manera de pedido, que describa su problema, emoción o pensamiento.

Algunas preguntas que podrían servirte como inspiración son:

  • ¿En qué parte de tu cuerpo sientes esa emoción? Si tuvieras que ponerle un color, ¿de qué color sería? (puedes hablar también de consistencia, tamaño, etcétera).
  • ¿Qué te dice al respecto tu cabeza? ¿Y tu corazón?, (puedes hablar también de partes del cuerpo que la persona menciona con regularidad, por ejemplo: el estómago).
  • ¿A qué se parece la situación que estás viviendo?
  • Si fueras el personaje de una película, ¿quién serías? ¿Qué harías en este caso?
  • ¿Cómo sería la película de tu vida?

Suele resultar muy buena estrategia utilizar la metáfora que eligió el cliente durante las sesiones subsiguientes, en las que se aborde el mismo asunto.

TERCERA. Empieza a crear tu propia colección de metáforas.

Conviértete en coleccionista de metáforas, alegorías, historias, cuentos y anécdotas.

Tómate un tiempo para analizarlas y determinar en qué situaciones y contextos podrían ser útiles para facilitar un proceso.

Cuando se trate de anécdotas, no inventes nada. Ten por seguro que, si te das a la tarea de crear tu propio diario de anécdotas personales, no solo tendrás material valiosísimo para acompañar cualquier circunstancia humana, sino que encontrarás un espacio de crecimiento personal.

La veracidad, convicción y naturalidad con la que compartas una historia o utilices una metáfora, serán recursos adicionales que apoyarán al proceso y te permitirán generar un espacio de mayor confianza y empatía.

Sé siempre honesto y coherente contigo mismo. Utiliza solo aquellas metáforas que te hagan sentir comodo y que percibas que también van acorde al lenguaje, cultura y valores de tu interlocutor.

CUARTA. Cuida los detalles.

Ya sea una metáfora cotidiana, como las que mencioné al principio de este artículo, o una metáfora ampliada (cuento, alegoría, historia o anécdota), este recurso requiere de ciertos elementos para movilizar el proceso y ser realmente efectivo.

Por ejemplo, al crear un relato metafórico, es muy importante que esta historia, de alguna manera, tenga como conclusión algún tipo de solución para el conflicto planteado en ella.

Así mismo, cuando usamos símbolos como metáforas, como puede ser: soltar una mochila para dejar ir la culpa, o lanzar una gran piedra al río para deshacerme de un dolor muy grande; es indispensable que estés atento a guardar relación con el lenguaje del cliente, de tal manera que lo propuesto le sea cómodo e imaginable.

Además, utilices la modalidad que utilices, asegúrate de que…
  • La metáfora calce perfectamente con la problemática abordada.
  • Tú interlocutor sea receptivo a este tipo de recurso.
  • Estás en sincronía con los tiempos, emocionalidad y lenguaje de tu cliente.
  • El cómo y el cuándo sean igual de oportunos, que el qué se dice.

NOTA IMPORTANTE. El uso de cualquier recurso dentro de un proceso de coaching debe hacerse con responsabilidad y tomando en cuenta las particularidades del caso. NO lo apliques mecánicamente. Cultiva los dones de la oportunidad, la observación y la presencia.

Te agradezco tu presencia en este espacio, espero que hayas disfrutado de la lectura y que te lleves algo de valor para tu vida. Recuerda comentar y compartir tu experiencia. Siempre es un honor leerte.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora.
Redactora en Axon Training.

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