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5 pasos sencillos para alcanzar tus objetivos

En este artículo encontrarás una estrategia de 5 pasos sencillos para avanzar en la consecución de tus objetivos, sin importar lo desafiantes o colosales que parezcan.

Hombre escalando montaña logrando su objetivo

Todas las personas albergamos sueños en nuestro corazón, más grandes o más pequeños, eso es lo de menos, son esas diminutas lucecitas de esperanza que nos permiten avanzar en la vida e incluso soportar las inclemencias del tiempo. 

Lamentablemente, muchas veces nuestras condiciones presentes o pasadas, e incluso las influencias del entorno, nos gritan que es imposible, que debemos hacernos chiquitos para caber en el lugar que “nos ha tocado”.

Por el contrario, yo creo que mientras más agreste el camino, más grande y luminosa debe ser nuestra visión de futuro, para que nos sostenga con vida y nos ayude a levantarnos cada día. 

Por eso, hoy quiero proponerte que en lugar de hacer chiquitos tus sueños, tomes el objetivo más postergado, más ambicioso y loco que tengas y lo partas en tantos pedacitos como sea posible para que te lo comas enterito, para que lo veas realizado.

Sé que no es fácil mantenernos con la motivación a tope, y que hay muchas cosas que nos distraen en el día a día, así que, sin más preámbulos, te invito a poner en práctica esta breve estrategia de 5 pasos para hacer de un “objetivo imposible” una posibilidad

Joven con expresión de felicidad por alcanzar sus metas

1. Establece objetivos sencillos

Cuando establecemos objetivos a largo y mediano plazo, no debemos perder de vista la necesidad de incluir en nuestro proyecto una planificación que contemple hasta la más pequeña de las acciones. 

Si no tienes claridad sobre cómo vas a encaminarte hacia ese objetivo, por lo menos, en alguna medida, este se convertirá en un gran peso sobre tus hombros. 

De ninguna manera estoy diciendo que no sueñes en grande, o que ni siquiera empieces si no tienes todos los pasos claros; al contrario, sueña más allá de lo que crees posible, y elabora un camino que te acerque, aunque sea un centímetro a tu meta. 

Te comparto mi experiencia:

Cuando me propuse escribir mi primera novela (¡uff! Hasta decirlo me da escalofríos), ese objetivo se veía inmenso e imposible, pues aunque escribir no se me da nada mal, atravesaba por una situación muy crítica y debilitante en mi vida; y el síndrome del impostor había invadido el edificio. 

(Te confieso que aún me cuesta hablar del tema)

Pero, como escribir es algo que realmente me mueve, tomé valor y establecí objetivos diarios fáciles y sencillos que pudiera cumplir, sin perder la cabeza. 

Día 1: “Hoy voy a buscar reseñas de los mejores talleres de escritura narrativa.”

Día 2: “Hoy voy a visitar los sitios de estos talleres y descargar/solicitar su pénsum y costos.”

Y así sucesivamente, fui incluyendo en el camino hacia mi objetivo, pequeños hitos que me hacían sentir que estaba más cerca.

A veces, el siguiente paso solo se hacía visible cuando daba el anterior.

No te asustes, solo camina.

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2. Asegúrate de que tu objetivo te traiga satisfacciones

Seguramente, más de una vez en tu vida, has sentido “la satisfacción del deber cumplido”, esa agradable sensación de calma, ese suspiro de alivio, de relajación, que nos sucede cuando terminamos una tarea. 

Por eso, es importante que para mantener la emoción en el camino, te coloques metas diarias, es decir, no solo deben ser fáciles, sino que deben poder cumplirse a lo largo de tu día. 

“¿Por qué?”, te preguntarás.

Muy sencillo, porque la intención de estas es que no solo alcances lo que te has propuesto, sino que termines cada día con una sensación de logro que te impulse hacia el siguiente pequeño paso.

Dedicar 30 minutos a indagar sobre las alternativas, me permitió ver que era posible, y me llevó con curiosidad al siguiente momento de mi travesía.

3. Lleva un control de tu avance.

Incluso si te has esforzado por establecer un objetivo claro, con las mejores metodologías, y lo tienes vívido en tu mente, con el pasar de los días y las tormentas cotidianas, esa gran meta puede empezar a ponerse borrosa. 

Así que, para prevenir que eso pase, crea un registro de cada pequeña acción que haces. 

Puede ser una hoja de cálculo en donde coloques hasta la más mínima tarea que surja del proyecto.

Luego, en este documento, ya sea físico o digital, ve marcando con alguna señal o color distintivo aquellas acciones que vas realizando, de tal manera que puedas visualizar tangiblemente tu avance hacia lo planeado.

Colócalo en un lugar visible y revísalo a diario. 

Este sencillo recurso te permitirá mantener el enfoque, celebrar tu progreso y detectar si es necesario algún cambio de estrategia en el camino.

Además, nutrirá tu confianza.

Cuando marques, taches o pintes una actividad ejecutada sentirás ese suspiro de alivio que aumentará tu credibilidad y seguridad en tus propias capacidades.

Al disfrutar de esos pequeños logros, finalmente dejarás de lado el enfoque de “todo o nada” que puede hacerte renunciar a tus más preciados sueños.

Mujer joven planteando sus objetivos con las mejores metodologías

4. Convierte esta práctica en un hábito

Incluye la práctica de crear mini-metas en todos los ámbitos de tu vida. 

Puedes empezar con un proyecto que te esté costando poner en marcha, y cuando ya hayas incorporado la metodología, inclúyela en todo lo que haces.

De esta manera, podrás mirar si estás en el lugar correcto, si debes corregir el rumbo, los recursos que necesitas, las conversaciones que debes generar y, como un bono adicional, tendrás un espacio para mirar tu progreso, reconocer tus avances y darte esa palmadita en la espalda (diaria), que tanto nos hace falta para continuar.

5. Date tiempo para disfrutar del éxito

¿Recuerdas la palmadita en la espalda que sugerí en el punto anterior?

Pues, la invitación es literal, asegúrate de abrazarte, darte una palmadita en la espalda y alguna palabra de aliento en voz alta (si te es posible), cada vez que cumplas con alguno de tus mini-hitos. 

Establece un número de tareas cumplidas o un estadio de la meta para darte algún reconocimiento especial: una hora extra para dormir, una comida que te guste mucho, una salida al cine, algo que te haga sentir bien. 

¿Cómo vamos hasta aquí?

Estoy segura de que ya estás preparando los motores para embarcarte en esta carrera.

Por mi parte, al momento de escribir esta nota, me encuentro corrigiendo el manuscrito final de mi primera novela, y aunque el camino no ha sido corto ni sencillo, avanzar un pequeño paso a la vez, me tiene cada día más cerca de la línea de meta. 

¡Anímate a empezar! No te arrepentirás.

Gracias por leerme.

Comparte tu experiencia.

Será genial leerte.  

Autora:

Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)

Coach ontológica y escritora.

Fundadora de El Refugio del Artista.

Redactora en Axon Training.

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