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Aprendiendo a decir que NO

¿Has estado en una situación en donde quieres decir que NO, pero inevitablemente el SÍ sale de tu boca como si no tuvieras el control?

En este artículo encontrarás un (1) ejercicio de autoconocimiento y una (1) estrategia de cuatro (4) pasos que te acompañarán en el camino de aprender a decir que NO, sin lastimar o lastimarte.     

¿Por qué nos es tan difícil decir la palabra NO?

Es solo una palabra…

Y no debería ser tan difícil de mencionar, sin embargo, socialmente tiene una connotación muy fuerte en torno a la calidad de ser humano que somos si nos negamos a cumplir con el pedido de otra persona.

Incluso, a veces sentimos que arriesgamos la calidad de la relación con otros si decimos que NO.

Es muy probable que desde la infancia se nos haya enseñado que solo siendo “complacientes” y “comedidos” seremos dignos del amor de nuestros semejantes.

Entonces, aprendemos desde muy pequeños que decir NO es una forma de ser “maleducados” y “groseros”.

Y como podrás imaginarte, eso trae graves consecuencias a nuestras vidas, influye nuestras acciones e incluso afecta nuestra valía personal.

Ahora, te pregunto…

¿Alguna vez te has sentido casi acorralado por un pedido que sientes que no podrás cumplir, pero temes más a las consecuencias de decir que NO?

Sé que a lo mejor no le pasa a todo el mundo, pero yo personalmente siento que este ha sido un desafío que he debido afrontar a lo largo de mi vida.

Y aunque, en algunas ocasiones aún digo cuando quiero decir NO, y para serte sincera, me provoca incluso reacciones físicas internas, como una tensión en el estómago, e incluso (a veces) ganas de llorar; ahora siento que la interacción con otros es mucho más fluida. 

No dejes que el miedo a ser juzgado o rechazado te obligue a vivir una vida sin vida, aceptando cada propuesta más allá de tus posibilidades.

Acepta algo que realmente quepa en tu agenda y que vaya acorde con tus valores.

Antes de aceptar, contempla todos los factores que consideres necesarios para tu bienestar, incluyendo tiempos de descanso; y también aquellos elementos que requieras para el cumplimiento en tiempo y forma de la acción a la que te estás comprometiendo.

Tal vez te estarás preguntando…

¿Cuál es la mejor manera de decir que NO, sin parecer descortés o lastimar al otro?

Bueno…

Lo primero que tienes que entender es que, tú solo tienes influencia sobre tus acciones y difícilmente puedes predecir la reacción del otro frente a la respuesta que des a su pedido.

Sin embargo, la forma como lo hagas, sí puede ser un elemento determinante en el desarrollo de esa conversación.

Por lo tanto, a continuación te comparto un breve (1) ejercicio de autoconocimiento y una (1) estrategia de cuatro (4) pasos para lograr decir que NO de manera asertiva, empática y respetuosa, en pro de conservar relaciones saludables con los demás y contigo mismo.

Recuerda. Para ejecutar la estrategia propuesta a continuación, debes comprometerte primero a ser claro y honesto contigo mismo acerca de lo que realmente quieres.

¿Aceptas?

Si estás decido sigue adelante…

Siendo que el PASO CERO para decir que NO, libre de miedos y culpas es el de conocerte a profundidad, te invito a pasar por este primer filtro, antes de compartirte la estrategia.

¿En qué situaciones he dicho que SÍ cuando he querido decir que NO?

Alista lápiz y papel y contesta a esta pregunta de la manera más amplia que te sea posible.

Para facilitarte el trabajo, te regalo algunas preguntas adicionales que pienso que la complementan:

  • ¿En qué contexto me pasa o me ha pasado?
  • ¿Quiénes son las personas con las que me pasa más a menudo?
  • ¿Hay personas con las que no me pasa? ¿Quiénes son?

¿Qué pensamientos y emociones me hacen decir que SÍ cuando quiero decir que NO?

En este caso te invito a que no te juzgues ni te limites.

Como te dije anteriormente, es muy posible que existan pensamientos que han sido interiorizados por ti en las etapas iniciales de tu vida, y es probable que hoy los veas como irracionales, pero si aparecen escríbelos sin reprocharte.

Algunas preguntas para profundizar pueden ser:

  • ¿Qué pensamientos llegan a mi mente en esos momentos en que me debato entre el sí y el no?
  • ¿Qué me digo interiormente antes de contestar?
  • ¿Cómo me siento durante la conversación y después de haber aceptado algo que no quería?
  • ¿Tengo alguna respuesta física a lo que sucede?
  • ¿En dónde siento la emoción?

¿Qué presupones sobre las intenciones de la otra persona y sus expectativas?

En este caso te invito a reflexionar sobre aquello que te impide decir que no, que a lo mejor reside en las presuposiciones que tienes acerca de la otra persona.

Para ello puede ser conveniente analizar:

  • ¿Qué tipo de relación tengo con esta persona?
  • ¿Creo que intenta manipularme o siento confianza?
  • ¿Qué expectativa estoy intentando cumplir para esa persona?
  • ¿Qué creo que esa persona espera de mí?

Una vez que hayas terminado con esta parte del proceso, date un tiempo para revisar tus respuestas, y ahora sí, analízalas.

Te aseguro que detectarás muchos elementos a trabajar que no habías notado hasta ahora, además de mirar las cosas desde una nueva perspectiva.

Ahora sí… Vamos a la estrategia.

Ensaya cómo decir que NO. 

La idea de esta estrategia es que puedas practicar posibles situaciones en las que quieras decir que no y puedas hacerlo de manera respetuosa, asertiva, empática y serena.

PASO UNO. Describe la situación.

Trae a tu memoria una situación que ya hayas vivido, en donde dijiste que SÍ aunque querías decir que NO.

Visualiza y luego escribe los acontecimientos de la manera más objetiva y precisa que te sea posible.

Pregúntate:

  • ¿Qué fue lo que pasó?
  • ¿Cuál fue el pedido?
  • ¿Dónde ocurrió?
  • ¿Quién me lo pidió?
  • ¿Cuáles fueron las consecuencias de aceptar ese pedido?

PASO DOS. Observa tu comportamiento.

Recuerda con el mayor detalle que te sea posible, cuál fue tu conducta ante la situación.

Aunque ya sabemos a breves rasgos que dijiste que “sí” a cualquiera que haya sido el pedido que te hayan hecho, sé aún más específico al respecto.

  • ¿Qué fue lo que dijiste?
  • ¿Qué hiciste?

PASO TRES. Indaga sobre tus emociones.

Concéntrate en recordar las sensaciones físicas, las emociones y pensamientos que viviste en la situación que hayas traído a tu memoria.

  • ¿Qué sentiste en el cuerpo?
  • ¿Cuáles fueron las emociones que te inundaron?
  • ¿Qué pensaste?
  • ¿Qué te dijo tu diálogo interno?

PASO CUATRO. Reescribe la situación.

Piensa y visualiza cómo podrías reescribir la situación que viviste, de manera que puedas decir lo que realmente querías decir de una manera firme, relajada, serena y respetuosa. 

Pregúntate:

  • ¿Cómo habría dicho las cosas? (Escribe textualmente cómo lo habrías dicho)
  • ¿Cómo me gustaría haber actuado?
  • ¿Cómo me gustaría haberme sentido ante esa situación?
  • ¿Qué me gustaría haber pensado?

Te comparto algunas recomendaciones que podrías poner en marcha al pensar en una nueva forma de afrontar el decir que NO…

Mantén tu respuesta simple y directa. Evita actuar a la defensiva o disculparte demasiado; es importante que des a conocer que entiendes las necesidades de la otra persona, y que aunque eres empático, respetuoso y educado, también eres firme, claro y honesto en tu respuesta.

Date tiempo para responder. No es necesario que des una respuesta inmediata y automática a los pedidos que recibes. Pide tiempo para pensarlo, analiza las circunstancias y luego da una respuesta consciente y sustentada.

Si decides decir que SÍ, hazlo en tus propios términos. Hay veces que recibimos pedidos que no podemos aceptar en su totalidad.

Es por esa razón que, una buena alternativa al NO rotundo es comprometerte a algo distinto, más sencillo, más viable para ti y en tus propios términos.

Deja claro que a lo que le dices que NO, es al pedido. Cuando se trata de relaciones, es importante que seamos capaces de separar el pedido de la persona.

Muchas veces el decir que NO a un pedido puede confundirse con un rechazo personal, para ello es importante que te ocupes de aclarar de manera explícita que ese no es el caso.

Sé sincero. Tan simple como eso, no inventes excusas innecesarias, en la mayoría de los casos, si eres capaz de transmitir con franqueza lo que te sucede todo saldrá bien.

Conviértete en un puente. Ayuda de otra manera a la que te solicitan.

Existen ocasiones en las que no estamos en condiciones de cumplir con un pedido, ya sea porque no contamos con el tiempo, la energía o incluso con las competencias técnicas para hacerlo.

Sin embargo, es muy posible que conozcamos a esa persona que sí puede brindar la ayuda, o sepamos dónde encontrar los recursos, entonces, podemos actuar como vínculo para ayudar a resolver la situación.

Nota importante. Reescribe todas las situaciones que te sean posibles, repasa tus nuevas respuestas frente al espejo, observa tu lenguaje corporal y cuida de que sea coherente, abierto, relajado, amable y seguro.

Gracias por leerme. Estoy segura de que el ejercicio y la estrategia que te propongo serán un buen entrenamiento para cuando te enfrentes a la tarea de decir que NO. Comenta tu experiencia al respecto de este tema. Es un placer leerte y compartir.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora.
Redactora en Axon Training.

Axon Training

Somos el Instituto número Uno en formación e-learning de Coaching Ontológico en habla Hispana.

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  • Muy interesante .en un momento hice una reflexion barbara. Y concientemente el poder de la palabra de un si o no trae consecuencia emocionales y te afectan en diferentes ambitos de tu vida laboral