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Resiliencia: El arte de atravesar tiempos difíciles

¿Estás buscando alguna herramienta efectiva que te ayude a salir [email protected] de una situación desafiante y abrumadora? En este artículo encontrarás una breve reseña sobre la resiliencia una herramienta infalible al alcance de tu mano y cuatro estrategias indispensables para ponerla a trabajar a tu favor.

Ya sea que estés enfrentando una crisis personal o global, o quizá una mezcla de ambas, construir resiliencia te ayudará a lidiar con el estrés, a superar la adversidad y a disfrutar esos días mejores, que de seguro están por venir.

En los últimos tiempos, el mundo parece moverse de una crisis a otra; la incertidumbre y los cambios continuos requeridos en la forma de conducir nuestras vidas, sin duda no son nada fáciles.

Quién diría, por ejemplo, que al momento de escribir estas letras estaríamos atravesando por una crisis sanitaria mundial que no solo habla de una pandemia global sino de inestabilidad económica, agitación política y social e incluso de la manifestación de una serie de desastres naturales.

Y en medio de todo ello, en muchos casos, además debemos lidiar con el deterioro de nuestra salud, el desempleo, la pérdida y la inseguridad.

Te aseguro que al hablar de todo esto mi intención no es en ningún caso asustarte o mortificarte, es simplemente mostrarte una serie de situaciones que se han venido presentando en nuestro planeta, y que también pueden estar presentes en el cotidiano de muchas personas, como tú y yo.

La cuestión es que, sin importar la fuente de lo que en este momento te esté perturbando, vivir en tiempos difíciles puede tener un gran impacto en tu estado de ánimo, tu salud y tu perspectiva de la vida.

Y es que, la adversidad por momentos puede resultar abrumadora y hacernos sentir [email protected], [email protected] e [email protected] por un montón de emociones desbordadas y conflictivas.

La buena noticia es que…

Aunque no existe una forma definitiva para evitar esas circunstancias que nos hacen sentir angustia, miedo, estrés y un infinito etcétera de emociones desestabilizantes; sí tenemos dentro de [email protected] una capacidad preciosa de adaptación (desarrollada en menor o mayor medida), que nos permite hacerle frente a entornos y eventos perturbadores o adversos, esa es la resiliencia.

Este curioso concepto hace referencia a la habilidad de una persona de superar eventos traumáticos, obstáculos y de no ceder a la presión, independientemente de la situación.

Esta es la capacidad que, si se desarrolla y fortalece, hará posible que nos sobrepongamos a períodos de intenso dolor emocional, lo superemos y continuemos caminando hacia nuestra visión.

Construir resiliencia te ayudará a adaptarte mejor a los cambios de la vida, a hacer frente a los tiempos turbulentos y a levantarte y seguir caminando a pesar de los desafíos.

Además, construir resiliencia también te ayuda a:

Mantenerte [email protected], flexible y [email protected], tanto en los buenos como en los malos tiempos.
Sentirte menos [email protected] de vivir nuevas experiencias o de un futuro incierto.
Gestionar de mejor manera las emociones intensas, incluyendo aquellas que quisieras evitar, como pueden ser la ira o la desesperación.
Reforzar tu autoestima y autoconfianza.
Confiar en la posibilidad de encontrar la solución a un problema, incluso cuando no sea evidente de inmediato.
Fortalecer tus relaciones y mejorar tus habilidades de comunicación, especialmente bajo presión.

Recuerda. Tú puedes desarrollar la resiliencia en cualquier momento, sin importar tu historia o tus circunstancias.

“¡Genial!”

“Y entonces…”

¿Por dónde empiezo?

Si te consideras una persona sensible a la angustia emocional y sientes que te resulta difícil hacer frente a las dificultades o la adversidad, lo primero que tienes que hacer es darte cuenta de que esto de ninguna manera es una especie de defecto o falta de carácter.

La resiliencia no es una cualidad que la tienen solo los “valientes” y en ningún caso es algo fijo; siempre se encuentra en proceso de construcción y requiere de tiempo y dedicación.

Esto quiere decir que, por ejemplo, si no has enfrentado algún evento adverso en tu pasado es poco probable que hayas tenido la necesidad o la oportunidad de desarrollarla.

Observar las experiencias del pasado puede ayudarte a enfrentar los desafíos actuales.

Incluso si te das cuenta de que en el pasado te costó hacerle frente a la adversidad, y que tu forma de enfrentar lo sucedido en lugar de ayudar lo empeoró, por ejemplo, porque optaste por tratar de adormecer tus sentimientos con las drogas o el alcohol. La sabiduría del pasado al menos te permitirá entender qué es lo que NO te conviene hacer hoy.

Sé que no es fácil imaginar que algo bueno salga de ciertas experiencias traumáticas, muchas veces a mí me ha costado creerlo.

Sin embargo, a veces sobrevivir a las dificultades puede enseñarte cosas importantes sobre ti [email protected] y el mundo que te rodea; e incluso fortalecer tus habilidades para resolver conflictos, profundizar tu capacidad de empatía, y con el tiempo, facilitar tu evolución y crecimiento personal.

A continuación te comparto cuatro estrategias que te ayudarán a sobrellevar las dificultades con más confianza y a desarrollar y fortalecer tu capacidad de resiliencia.

1 . Practica la aceptación

Aunque cada uno de [email protected] reacciona de manera muy distinta a las situaciones estresantes y dolorosas, muchas veces nos encontramos con una circunstancia que definitivamente “no nos cabe en la cabeza” y tratamos de protegernos negando lo sucedido.

Este es un mecanismo de defensa, incluso parte integral del duelo frente a la pérdida (de cualquier tipo) que estemos experimentando, que nos permite autoconsolarnos e incluso engañarnos pensando que todavía tenemos algún control sobre eventos que han salido de nuestras manos.

Si bien esta negación tiene la función positiva de servirnos como un colchón emocional para aminorar el impacto del choque que nos produce un evento traumático; cuando deja de ser una fase y se convierte en una condición constante lo único que hará es prolongar el dolor e impedir que te adaptes a tus nuevas circunstancias, encuentres soluciones y avances en el proceso de sanación.

Y como el cambio es parte inevitable de nuestras vidas, la mejor opción es aceptar la situación.

Estoy más que consciente que esto puede ser mucho más fácil de decir que de hacer. Es por eso que te propongo que ejercites esta habilidad poco a poco y con paciencia.

Si tienes la necesidad de despotricar, de gritar, de llorar y decir palabrotas…

¡Adelante! Desahógate.

Y luego de que lo hayas hecho a tus anchas y desde luego sin agredir a nadie ([email protected] tú)…
Enfócate en aquello que sí está en tus manos
Identifica el desafío que atraviesas en la actualidad y que te está costando sobrellevar.

Haz una lista de todas aquellas cosas que están fuera de tu control o influencia, y date permiso de dejar de preocuparte por ellas.

Luego, haz una lista de todas aquellas acciones sobre las que sí puedes influir con respecto a la situación que te preocupa.

Por ejemplo, sí por el momento te has quedado sin ingresos económicos, por cualquier razón, ya sea porque perdiste tu empleo o porque tu emprendimiento no dio resultado.

Es más que seguro que no puedas controlar las circunstancias del entorno que te llevaron a esos resultados, como puede ser una crisis socioeconómica mundial, una pandemia global, la quiebra de la empresa donde trabajabas, entre otros elementos impredecibles e inesperados.

Sin embargo, sí puedes poner el foco en investigar sobre nuevas alternativas para generar ingresos o tomarte un tiempo para perfeccionar ciertas habilidades que consideras te serán útiles para continuar.

¿Te das cuenta?

Solo tienes que empezar… Poco a poco se hará más sencillo eso de aceptar.
Recupera la sabiduría del pasado.
¿Cómo has enfrentado situaciones de incertidumbre e inestabilidad en el pasado?

Sin importar si estas situaciones han sido similares o diferentes a la que enfrentas en la actualidad, de seguro podrás encontrar los “NO lo hagas” y los “esto SÍ me sirve” de una situación.

Eso que te funcionó y aquello que fue un desastre total pueden ser buenas guías para avanzar en la situación que se te presenta.

Además, el mirar atrás y explorar una situación que al principio parecía el fin del mundo y que con el tiempo terminó siendo lo mejor que pudo haberte pasado, fortalecerá tu capacidad de aceptación.

Y finalmente, examinar esos pequeños grandes éxitos del pasado te ayudará a ver más allá de la crisis actual y te dotará de cierta confianza en tu propia capacidad de trascender lo inexplorado, el dolor y la incertidumbre. Y en muchos casos, te devolverá el aliento y la fuerza para seguir adelante.
Amígate con tus sentimientos y emociones
Suele ser muy tentador creer que la mejor manera de superar los tiempos difíciles es ignorar las emociones dolorosas y ser “valiente”.

Pero, como ya lo hablamos, es indispensable que te des un tiempo para el desahogo.

Las emociones sobrecogedoras e incómodas están ahí, tanto si eliges reconocerlas como si no. El reprimirlas lo único que logrará es alimentar el estrés, la tensión y la angustia, y por supuesto, impedirá que logres avanzar.

Te aseguro que si te permites sentir, (sentir de verdad), las emociones y sentimientos más perturbadores y asfixiantes se harán cada vez más livianos e incluso llevaderos.

Conecta con tus emociones, dales un espacio en tu vida, te aseguro que no te van a defraudar.

2. Construye una red de soporte

¿Te has dado cuenta de que un abrazo en el momento preciso puede hacer la diferencia en tu estado de ánimo?

Conectar con personas que queremos cuando estamos atravesando una crisis, nos ayudará a aliviar el estrés, a mejorar el estado de ánimo y a ver con mayor claridad y calma los acontecimientos.

Así, en lugar de sentirte [email protected] y [email protected], sacarás fuerza de la adversidad y serás capaz de construir resiliencia gracias a esa posibilidad de apoyarte en otros.

Busca en tu círculo social a esas personas que sabes que serán capaces de escuchar sin juzgar. No importa si no tienen las respuestas y solución a tus problemas, lo que es indispensable es que logres generar una conexión humana que te haga sentir [email protected], [email protected] y [email protected]
Dale un lugar a tus relaciones
Ya sea que tengas la oportunidad de estar físicamente junto a tus seres queridos o que, solo puedas verlos de vez en cuando, hablar con ellos por teléfono, redes sociales o videoconferencia, (como es nuestro caso en tiempos de pandemia global), siempre dales un lugar para interactuar.

El hablar con alguien cariñoso y empático, reír, compartir, escuchar, tiene grandes beneficios para la salud y sin duda será de gran ayuda en tiempos de mucha turbulencia.
NO te aísles en tiempos difíciles
No sé si a ti te sucede…

A mí me pasa a menudo, (bueno… menos desde que estoy consciente de ello), que me inclino a esconderme en mi caparazón cuando me enfrento a algún desafío en la vida.

Hay muchas razones para ello, puede ser que de alguna manera sientas que te convertirás en una carga para tus seres queridos o tal vez solo estés [email protected] [email protected] para ir en busca de alguien.

Sin importar lo que sea que te detiene, comprométete a mantener el contacto.

Te aseguro que las personas que te aman nunca considerarán que eres una carga, al contrario, puedo asegurarte que se sentirán halagadas de que confíes en ellas.
Evita a las personas negativas
¿Puedes identificar a estas personas?

Bueno… Por si las dudas te doy un par de pistas.

Permanece junto a aquellas personas que son buenas escuchando, que te hacen sentir [email protected] y que son amables y empáticas.

Evita a aquellas personas que de alguna manera parecen alimentar tus emociones negativas, y que te dejan aún más [email protected] y [email protected] que cuando estabas [email protected] con tu pena.

En conclusión, evita a cualquier experto en magnificar los problemas, en criticar, hacer juicios de valor y ver nubes negras por todos lados.

3. Practica la gratitud

¿Sabías que es mucho más fácil que pongas el foco en lo negativo que en lo positivo?

Pues sí…

Lamentablemente, es mucho más probable que te concentres en aquello que salió mal, que en aquel pequeño o gran resultado positivo que has obtenido en tu vida.

Y lo peor de todo es que, si este comportamiento se convierte en habitual hace que veas las cosas desde el cristal de la negatividad, el desequilibrio y el pesimismo.

Pero, no todo está perdido. La gratitud es el antídoto definitivo y lo tienes al alcance de tu mano.

La práctica es sencilla…

Expresa la gratitud aún en los momentos más abrumadores y angustiantes.

Por ejemplo, si atraviesas por una crisis económica brutal, la total bancarrota, y llega de sorpresa un amigo muy querido a traerte la despensa para la semana.

¿Es o no algo digno de agradecer?

¿Ahora lo ves?

Tomarte un momento para agradecer por las grandes y pequeñas cosas te proporcionará un respiro, te arrancará una sonrisa y hará milagros en tu estado de ánimo.

4. Colócate en tu lista de prioridades

Cuida de ti [email protected] como cuidarías de la persona más importante de tu vida.

Si has leído alguno de mis artículos te habrás dado cuenta de que repito a menudo y de diferentes maneras este “consejo”, (por ponerlo de alguna manera).

No… no es que no existan más recursos; es simplemente que esta estrategia es la más efectiva no solo para salir de condiciones complicadas y construir resiliencia, sino también para vivir una vida plena y activar todos los recursos internos y herramientas personales que ya tenemos disponibles.

Si no te prodigas el cuidado necesario será imposible que realices lo que te propongas, que alcances tus sueños o que le brindes ayuda efectiva a otras personas.

Tú eres y siempre serás, (sin importar cuá[email protected] [email protected] tengas o si encontraste al “amor de tu vida”), la persona más importante de tu vida. Y es en ti en quien debes poner el foco al momento de construir fortaleza, resiliencia y claridad.

Crea un ritual diario en el que consideres el ejercicio físico, la calidad de tu alimentación, la relajación y armonización cuerpo – mente – energía, la calidad y cantidad de tiempo para el descanso, la recreación, el aprendizaje y el fomento de la creatividad.

Ahora sí… manos a la obra.

A construir y alimentar esa resiliencia.

Espero que te animes a poner en práctica estas acciones, estoy segura de que serán de gran ayuda.

Quedo atenta a tus comentarios.

Me encantará conocer tu experiencia.

Autora:
Cristina Navarrete Landázuri (Cris Del Viento)
Coach ontológico y escritora
Redactora en Axon Training

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