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Oir vs Escuchar

Oír vs. Escuchar: La pelea con tus interpretaciones

En nuestras relaciones afectivas – sea con la familia, amigos, la pareja, etc.- hablamos para la escucha. Cuando contamos historias, expresamos cómo nos sentimos, o sencillamente hablamos con alguien, lo hacemos con el fin de que la otra persona escuche lo que tenemos que decir y viceversa. ¿Sucede siempre así?

El tema es que el hablar efectivo sólo se logra cuando hay un escuchar efectivo. Rafael Echeverría menciona en su libro “Ontología del lenguaje” que la comunicación inefectiva es una de las principales causas del divorcio y que la queja frecuente es “Mi pareja no me escucha”.

He escuchado en más de una oportunidad que ante el planteo de “no me escuchas”, la refutación a esa queja es la repetición textual de lo que se dijo. ¿Es eso escuchar? ¿Poder repetir la información es escuchar el otro? Hay una diferencia sustancial y te la explico a continuación.

Oír

Oír es un acto biológico involuntario; es percibir los sonidos a través del oído, siempre y cuando no existiera algún impedimento biológico.

Escuchar, a diferencia, implica la voluntad deliberada de oír y atender. Esta diferencia ordena lo que vivimos de manera diferente ya que no es lo mismo decir: “No te oigo porque no soy capaz de percibir lo que dices.” a decir “No te escucho porque deliberadamente no presto atención.”

Escuchar

Escuchar es la sumatoria entre oír y las interpretaciones que haces sobre lo que escuchas. Es decir que, además de percibir los sonidos, agregas deliberadamente tu voluntad al compromiso de entender lo que estás oyendo.

Aquí es donde se presenta un problema: ¿Qué pasa con lo que interpretas?, ¿desde dónde escuchas cuando oyes?

Existen más elementos para agregar a lo que oímos, como: el lugar en que nacimos, la biología, la cultura, las emociones, las creencias, lo que conocemos, nuestros intereses, las ganas que tenemos, la experiencia de vida, las distinciones, y muchos más.

Estos elementos son como un bagaje que te acompaña y que, en muchos casos, estará de manera invisible, sin que percibas que está interfiriendo en lo que el otro quiso decir. Hay un camino entre lo que el otro dice y lo que tú escuchas; dependiendo de cómo estés escuchando, interpretarás.

Tipos de escucha

1. Previa:

En este tipo de escucha, prestas atención primero a ti mismo y no al otro. Se dispara de manera automática a partir de los prejuicios que te vienen a la mente sin buscarlos.

Cuando existe Escucha Previa no hay comunicación, dado que el compromiso está puesto en las propias creencias y maneras de ver las cosas. Aparecen los consejos o el querer mostrarle al otro lo que no ve de la situación que cuenta.

Escucha
En la escucha previa, oímos pero no escuchamos.

Se oye pero no se lo escucha, y desde esa interacción se crea una realidad de lo que crees que pasará, por ejemplo: cuando alguien te dice “tenemos que hablar” y tú comienzas a pensar en que algo malo puede pasar, o te cuestionas para saber en qué te equivocaste.

2. Recreativa

Puedes escuchar atentamente en silencio, indagando a la otra persona para obtener más información de lo ocurrido. Aquí, recreas lo que escuchas, preguntando sin dar consejos; yendo y viniendo sobre el mismo relato de quien habla, sin desafiarlo.

Este tipo de escucha aparece, por ejemplo, cuando un amigo cercano te empieza a contar un suceso desafortunado y muestras interés en su historia, preguntando e indagando para conocer en más detalle lo ocurrido, empatizando con sus emociones para reconfortarlo.

3. Activa

Este tipo de escucha es la que utilizamos en el Coaching Ontológico y que requiere entrenamiento. Es una escucha generosa que parte desde la posibilidad; donde el compromiso está totalmente en escuchar al otro de tal manera que dejas de escucharte a ti mismo.

Escucha
Generar preguntas desafiantes provoca una reflexión.

En este tipo de escucha no te compras la historia del otro, preguntas desafiando, como cuando dices “¿Cómo sabes que esto es así?”.

Es una escucha abierta y comprometida al “no saber”; no escuchas para responder, dar consejos o solucionarle los problemas al otro, escuchas para provocar una reflexión y quiebre en el otro.

Las preguntas abren, las respuestas cierran.

Para finalizar, te dejaré algunas preguntas clave a tener en cuenta para que a través de la práctica, puedas distinguir lo que otros dicen al conversar contigo y así hacer una escucha efectiva:

  1. ¿Para qué dice lo que dice?
  2. ¿Qué quiere que pase?
  3. ¿Qué no quiere que pase?

Recuerda que el compromiso es el que guía a tu escucha. ¿Dónde está tu compromiso cuando escuchas? Puede que quieras saber si la otra persona está de acuerdo, hacer un pedido, una promesa, detectar necesidades, o también escuchar para responder y querer hablar, más que escuchar al otro.


Para evitar malos entendidos y hacer una comunicación efectiva, procura distinguir desde dónde estás escuchando y a quién escuchas (si a ti o al otro). Si bien, oír es natural e involuntario, escuchar es una habilidad que puedes desarrollar.

¿Quieres desarrollar más habilidades con el Coaching Ontológico? ¡No dudes en ponerte en contacto con nosotros y empezar hoy tu transformación personal!

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